- YPF espera romper el récord de producción de un millón de barriles diarios en 2026.
- Cortes de gas en el AMBA afectan a estaciones de GNC e industrias, priorizando el suministro a hogares y hospitales.
- La UIA ha solicitado medidas para garantizar la previsibilidad del suministro energético ante la llegada del invierno.
- El Gobierno ha adjudicado un barco de GNL y espera otros tres para mayo, pero el año pasado se necesitaron 25 barcos para abastecer la demanda invernal.
- La normalización del sistema de suministro se espera con las nuevas nominaciones de invierno a partir del 1 de mayo.
En el marco de la Expo EFI, el presidente de YPF, Horacio Marin, anunció que la compañía espera romper el récord de producción de un millón de barriles de petróleo por día en 2026. Este optimismo se enmarca en un contexto donde el sector energético argentino se presenta como un pilar para la economía, a pesar de los desafíos logísticos que enfrenta. Sin embargo, la llegada anticipada del frío y los cortes de gas han evidenciado un cuello de botella en la infraestructura de transporte de energía, lo que pone en riesgo la estabilidad del suministro.
La situación se complica aún más con la creciente demanda de Gas Natural Licuado (GNL), impulsada por la guerra en Irán, que ha llevado a los inversores internacionales a ver a Argentina como una oportunidad de negocio. Sin embargo, la infraestructura actual no es suficiente para movilizar los excedentes de Vaca Muerta hacia los centros de consumo, lo que ha llevado a empresas distribuidoras del AMBA a implementar cortes de suministro a estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles. Esto afecta a ciudades como La Plata y Mar del Plata, donde la prioridad se ha dado a hogares y hospitales, dejando al sector industrial en una posición vulnerable.
Luis Caputo, ministro de Economía, reconoció que la actividad económica ha mostrado resultados negativos, pero anticipó inversiones que podrían cambiar el rumbo. La Unión Industrial Argentina (UIA) ha manifestado su preocupación por la falta de previsibilidad en el suministro energético, especialmente con la llegada del invierno. La central fabril ha solicitado reuniones con la Secretaría de Energía para discutir la situación y ha propuesto medidas transitorias para mitigar el impacto de los costos del GNL en la producción industrial.
El dilema que enfrenta el Gobierno es significativo: mientras que algunas estaciones de servicio optan por contratos interrumpibles para reducir costos, el riesgo de cortes se vuelve una realidad palpable ante la volatilidad climática. La dependencia de importaciones de GNL, a pesar del potencial exportador de Argentina, añade presión sobre el sistema energético, que aún necesita cargamentos extranjeros para cubrir las brechas de suministro.
De cara al futuro, la Secretaría de Energía ha adjudicado un barco que llegará con cargamento de GNL y espera otros tres para mayo, lo que podría aliviar la situación. Sin embargo, el año pasado se necesitaron 25 barcos para abastecer la demanda invernal, lo que plantea dudas sobre si este año se podrá cumplir con la demanda sin recurrir a importaciones adicionales. La normalización del sistema de suministro está sujeta a las nuevas nominaciones de invierno que entran en vigencia el 1 de mayo, lo que podría permitir una mejor gestión del consumo.
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