Michael Egorov, fundador de Curve, ha presentado una propuesta innovadora para abordar aproximadamente $700,000 en deuda mala asociada a LlamaLend, la plataforma de préstamos de Curve. En lugar de solicitar a la organización autónoma descentralizada (DAO) de Curve que cubra la pérdida, Egorov sugiere un enfoque basado en el mercado que permite a los prestamistas atrapados vender sus posiciones a través de un fondo tokenizado. Esta estrategia busca ofrecer a los compradores la oportunidad de valorar las reclamaciones en función de la recuperación del token CRV, que actualmente se encuentra a un precio significativamente bajo de aproximadamente $0.23, muy por debajo de los niveles críticos de $0.96 y $1.24, que son necesarios para revertir la conversión de crvUSD a CRV.

La deuda mala en LlamaLend se originó tras un colapso del mercado el 10 de octubre, cuando más de $19 mil millones en liquidaciones apalancadas ocurrieron en un solo día, el mayor desapalancamiento registrado. Este evento fue provocado por el anuncio de aranceles sobre productos chinos por parte del expresidente Donald Trump, lo que generó una rápida caída en los precios de los activos. Aunque los mercados de crvUSD resistieron durante la venta masiva, LlamaLend no pudo evitar el daño, lo que dejó a los prestamistas con depósitos respaldados solo en un 70% de su valor declarado. Egorov argumenta que, a pesar de la situación, las posiciones aún tienen valor, ya que la pérdida no es abierta y las posiciones ya contienen crvUSD.

La propuesta de Egorov se diferencia de la reciente respuesta de la industria a la crisis en Aave, donde un ataque resultó en una deuda mala de hasta $230 millones. En ese caso, se organizó un rescate coordinado a través de DeFi United, que recaudó aproximadamente $160 millones de los $200 millones necesarios. La estrategia de Curve, en cambio, busca crear un mercado para las reclamaciones en lugar de depender de un rescate colectivo, lo que podría sentar un precedente para futuras situaciones similares en el espacio DeFi.

Para los inversores, esta propuesta podría ofrecer una alternativa interesante. Los prestamistas atrapados tienen la opción de esperar una recuperación del CRV o vender sus tokens de fondo a un precio descontado. Para los compradores, esto representa una apuesta a largo plazo sobre la recuperación del CRV, ya que la tokenización de las reclamaciones permite que el mercado determine su valor. La estructura del nuevo fondo utilizaría el diseño de Stableswap de Curve, con una tarifa de intercambio del 1% y una liquidez centrada en una solvencia del 71%, lo que implica que el token no se valoraría a un dólar completo, sino más cerca del monto que actualmente lo respalda.

A medida que el mercado de criptomonedas continúa evolucionando, la propuesta de Egorov podría ser un modelo a seguir para otros protocolos que enfrentan situaciones similares. La capacidad de los mercados para adaptarse y encontrar soluciones innovadoras será crucial en el futuro, especialmente en un entorno donde la volatilidad puede provocar pérdidas significativas en un corto período. Los inversores deben estar atentos a la evolución del precio de CRV y a cómo se desarrolla la implementación de esta propuesta en el mercado, ya que podría tener implicaciones más amplias para el ecosistema DeFi en general.