El consumo de las familias en Perú mostró un crecimiento del 13.2% en marzo, según el Índice Big Data de Consumo del BBVA Research. Sin embargo, esta cifra representa una desaceleración en comparación con meses anteriores, donde el consumo había crecido a tasas más altas. Este cambio en la tendencia se debe en parte a la disminución de los retiros de fondos previsionales, que habían impulsado el gasto en meses previos. Además, la inflación anual alcanzó el 3.8% en marzo, superando el rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), lo que ha afectado el poder adquisitivo de los hogares peruanos.

La presión inflacionaria ha impactado directamente en el consumo, especialmente en rubros esenciales como el transporte y los alimentos. Vanessa Belapatiño, economista senior de BBVA Research, señala que el fenómeno de El Niño ha contribuido a la alza de precios en alimentos, mientras que la rotura de un ducto de gas natural ha incrementado los costos de los combustibles. Estos factores han llevado a una moderación en el consumo, que se ha reflejado en una disminución del crecimiento en sectores clave.

A pesar de la desaceleración, el gasto de las familias sigue respaldado por el crédito de consumo, que ha mantenido un crecimiento superior al 10%. La fortaleza del mercado laboral y el aumento de ingresos en los primeros meses del año también han contribuido a que el consumo se mantenga en niveles relativamente altos. En el primer trimestre de 2026, el Índice Big Data de Consumo creció un 17.4%, lo que indica que, aunque hay una desaceleración, el consumo aún muestra signos de fortaleza en comparación con períodos anteriores.

En cuanto a las categorías de gasto, se observó un aumento en el consumo de educación (6.5%) y entretenimiento (35%), lo que sugiere que, a pesar de la presión inflacionaria, los hogares peruanos aún tienen capacidad para gastar en actividades no esenciales. Sin embargo, otros sectores como alimentos y transporte han visto una desaceleración significativa en su crecimiento. Por ejemplo, el gasto en alimentos cayó de un 10.1% a un 6.2% en marzo, mientras que el consumo en transporte también mostró una desaceleración, pasando de un crecimiento del 19% a un 15.6%.

De cara al futuro, se espera que el consumo de las familias peruanas continúe normalizándose, con proyecciones que indican un retorno a tasas de crecimiento entre el 5% y el 10% entre abril y mayo. Este cambio se atribuye en parte al agotamiento de los retiros de fondos de las AFP, que han proporcionado un impulso temporal al gasto. Además, la evolución de los precios de los combustibles seguirá siendo un factor determinante en el comportamiento del consumo, ya que cualquier aumento adicional podría afectar aún más el poder adquisitivo de los hogares. También se deberá seguir de cerca el mercado laboral, ya que cualquier moderación en el empleo podría tener implicaciones en el consumo a mediano plazo.