La reciente escalada del conflicto en el Medio Oriente, particularmente entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha comenzado a tener efectos significativos en el mercado global de gas natural. Según el Foro de Países Exportadores de Gas (GECF), la guerra podría provocar una destrucción estructural de la demanda de gas natural a nivel mundial. Esta situación se ha visto agravada por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura energética en el Golfo Pérsico, lo que ha interrumpido los flujos internacionales de gas. Si bien se estima que la reanudación de las exportaciones de gas podría tardar meses, el GECF advierte que si el conflicto se prolonga, los efectos de esta interrupción podrían volverse permanentes.

La situación actual contrasta con las proyecciones iniciales del mercado, que anticipaban un exceso de oferta de gas natural para este año, impulsado por la entrada en funcionamiento de nuevas capacidades en Estados Unidos. Sin embargo, el conflicto ha alterado estas expectativas, y los analistas no están seguros de si el exceso de oferta se materializará o si se convertirá en una escasez prolongada. En Asia, las importaciones de gas natural licuado (GNL) están en camino de alcanzar sus niveles más bajos en casi seis años, lo que refleja una destrucción de la demanda provocada por la guerra. En particular, China ha reducido significativamente sus importaciones, lo que ha llevado a una caída notable en la demanda.

En abril, se espera que Asia importe aproximadamente 19.03 millones de toneladas de gas natural licuado, una disminución respecto a los 20.69 millones de toneladas de marzo y muy por debajo del pico estacional de 26.34 millones de toneladas en diciembre de 2025. Este descenso es especialmente pronunciado en el caso de China, que prevé importar solo 3.36 millones de toneladas en abril, la cifra más baja desde abril de 2018. Esta reducción en la demanda se debe en parte a decisiones voluntarias de recorte de demanda, así como a la presión de precios más altos en el mercado del GNL.

La situación se complica aún más por la falta de capacidad de producción en algunos países africanos, que, a pesar de tener recursos, no están operando a plena capacidad. Por ejemplo, Nigeria ha comenzado a aumentar sus exportaciones de GNL hacia Asia desde el inicio del conflicto, y se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de producción de su planta de GNL de 22 millones de toneladas a 30 millones de toneladas. Sin embargo, estos esfuerzos son a largo plazo y no abordan la necesidad inmediata de suministro en el mercado global.

Los inversores deben prestar atención a cómo se desarrollan estos acontecimientos en el corto y mediano plazo. La falta de suministro inmediato podría llevar a un aumento de los precios del gas natural en el mercado internacional, lo que podría repercutir en los precios de la energía en Argentina y en otros países de la región. Además, la situación geopolítica en el Medio Oriente seguirá siendo un factor determinante en la evolución del mercado de gas natural. Los próximos meses serán cruciales para observar si las proyecciones de oferta y demanda se ajustan a la nueva realidad del mercado, y cómo los países productores responden a esta crisis.