La demanda de dólares por parte de los argentinos experimentó una desaceleración en marzo, alcanzando un total de USD 2.470 millones, lo que representa una disminución respecto a los USD 2.552 millones de febrero y muy por debajo de los USD 3.146 millones de enero. A pesar de esta caída, el nivel de demanda se mantiene elevado en términos históricos, con un acumulado de USD 8.168 millones en lo que va del año. Esta tendencia sugiere que, aunque la presión sobre el mercado cambiario ha disminuido, los argentinos continúan buscando refugio en la moneda estadounidense.

El desglose de las compras revela que de los USD 2.470 millones adquiridos, aproximadamente USD 1.300 millones se destinaron a gastos corrientes, mientras que cerca de USD 600 millones se mantuvieron como ahorro en cuentas locales. Solo una pequeña fracción, alrededor de USD 100 millones, se utilizó para la formación de activos externos. Este patrón indica que, aunque la demanda de dólares persiste, una parte significativa de las divisas se queda dentro del sistema financiero local o se utiliza para cubrir necesidades inmediatas.

En el ámbito del balance cambiario, la cuenta corriente mostró un déficit de USD 88 millones en marzo, una mejora notable en comparación con el déficit de USD 1.674 millones registrado en el mismo mes del año anterior. Este resultado se debe a salidas netas de divisas por rentas y servicios, que alcanzaron USD 1.321 millones y USD 522 millones, respectivamente. Sin embargo, el ingreso de dólares por el comercio de bienes, que presentó un saldo positivo de USD 1.737 millones, ayudó a mitigar el impacto negativo de estas salidas. La balanza comercial se consolidó como el principal sostén, con cobros de exportaciones que sumaron USD 7.329 millones frente a pagos de importaciones de USD 5.592 millones.

El sector financiero también mostró un comportamiento preocupante, con un déficit en la cuenta financiera de USD 2.255 millones. Este déficit fue impulsado por egresos del sector financiero de USD 1.742 millones y del sector público, que incluyó al Banco Central, con USD 1.044 millones. A esto se suma la remisión de utilidades al exterior, que alcanzó USD 876 millones, el nivel más alto desde mayo de 2019, tras la habilitación de estos giros luego de casi siete años de restricciones. Esta situación podría reflejar una falta de confianza en el sistema financiero local, lo que podría tener implicancias en la estabilidad del tipo de cambio.

De cara al futuro, es crucial observar cómo evolucionará la demanda de dólares en los próximos meses, especialmente con la llegada de elecciones y la incertidumbre económica que ello conlleva. La estabilidad del tipo de cambio dependerá en gran medida de las políticas que implemente el nuevo gobierno y de la capacidad del Banco Central para manejar las reservas. Además, la evolución de la balanza comercial y la cuenta corriente serán indicadores clave para evaluar la salud económica del país y su capacidad para enfrentar presiones cambiarias. Los próximos reportes del Banco Central y las cifras de comercio exterior serán fundamentales para entender la dirección que tomará el mercado cambiario en el corto y mediano plazo.