Los mercados argentinos enfrentan un cierre de semana complicado, con la renta variable mostrando un leve repunte mientras que la renta fija continúa en caída. Este viernes, el S&P Merval subió un 0,5% alcanzando los 2.846.104,320 puntos, impulsado principalmente por acciones como Edenor, Cresud y Banco Macro, que avanzaron entre 1,7% y 1,8%. Sin embargo, la situación de los bonos es menos alentadora, con caídas generalizadas que reflejan la desconfianza de los inversores, lo que se traduce en un aumento del riesgo país a 553 puntos básicos, un incremento del 1% en comparación con días anteriores.

La tensión geopolítica en Medio Oriente, especialmente entre Estados Unidos e Irán, ha mantenido a los mercados en un estado de alerta. La reciente escalada de conflictos, incluyendo el ataque de las defensas aéreas iraníes a objetivos en la región, ha generado un aumento en los precios del petróleo, lo que podría tener repercusiones en la economía global y, por ende, en la local. En este contexto, los mercados argentinos han cerrado la semana con pérdidas, reflejando el mal humor inversor que se ha apoderado de las plazas bursátiles.

A nivel local, los datos económicos también han contribuido a la incertidumbre. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un retroceso del 2,6% en febrero respecto a enero, marcando el mayor descenso mensual desde diciembre de 2023. Este resultado se debe a un mal desempeño en sectores clave como la industria y la finalización de la cosecha de trigo, lo que plantea dudas sobre la efectividad del plan económico del Gobierno. La serie desestacionalizada del EMAE alcanzó su valor más bajo desde julio de 2025, lo que sugiere una contracción económica más profunda de lo anticipado.

Para los inversores, la combinación de un riesgo país en ascenso y la debilidad de los bonos podría significar un entorno desfavorable para la renta fija. Los bonos en dólares, como el Global 2038 y el Bonar 2038, han visto caídas de hasta 0,8% y 0,6% respectivamente, lo que indica que los inversores están buscando refugio en activos menos riesgosos. La situación actual podría llevar a una mayor volatilidad en los mercados, lo que obligaría a los inversores a reevaluar sus estrategias de inversión en función de la evolución de la situación geopolítica y económica.

De cara al futuro, es crucial que los inversores mantengan un seguimiento cercano de los desarrollos en Medio Oriente, así como de los próximos datos económicos que se publicarán en las semanas siguientes. La evolución del EMAE y otros indicadores económicos serán fundamentales para entender la dirección de la economía argentina. Además, la reacción del mercado a los precios del petróleo y a la política monetaria del Banco Central será determinante para las decisiones de inversión en el corto y mediano plazo.