La producción de oro en Perú ha comenzado el 2026 con un descenso significativo, cayendo un 2% en los primeros dos meses del año. Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), la extracción alcanzó 16.2 toneladas métricas finas (TMF), lo que refleja una tendencia negativa respecto a los niveles de producción de años anteriores, que rondaban entre 9 y 10 TMF. Este descenso se ha visto acentuado por una caída del 8.1% en febrero, atribuida a la menor actividad de operaciones como la de Minera Boroo Misquichilca, una de las más afectadas por la minería ilegal y otros problemas operativos.

El contexto de la minería en Perú enfrenta desafíos estructurales, ya que las reservas de las minas existentes se están agotando y no se están desarrollando nuevos proyectos de gran envergadura. Marcial García, líder de Minería y Metales de EY Perú, señala que las inversiones en exploración han mostrado señales positivas, pero estos procesos requieren varios años para traducirse en producción efectiva. La falta de proyectos nuevos podría llevar a una caída continua en la producción de oro, que ya se ha mantenido estancada en niveles similares durante los últimos tres o cuatro años.

A pesar de la caída en la producción, las exportaciones de oro han experimentado un crecimiento notable, aumentando un 73.3% en el primer bimestre del año, alcanzando un valor de US$ 4,613 millones. Este aumento se debe principalmente a los altos precios del oro, que superaron los US$ 5,000 por onza en enero y se han mantenido elevados debido a las tensiones geopolíticas. Sin embargo, este auge podría ser temporal, ya que el analista Katherine Salazar de Scotiabank advierte que la sostenibilidad de este crecimiento dependerá de la estabilidad de los precios y de la producción.

La minería ilegal representa un riesgo adicional para el sector, ya que su participación en las exportaciones se ha incrementado notablemente. Franco Saito, investigador de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), menciona que el valor de las exportaciones ilegales de oro se aproxima a los niveles de la minería formal, con alrededor de US$ 12,000 millones en exportaciones ilegales el año pasado. Esta situación podría empeorar si no se toman medidas efectivas por parte del gobierno para combatir la minería ilegal y mejorar las condiciones para la inversión en el sector.

De cara al futuro, los especialistas coinciden en la necesidad de adoptar medidas que fomenten la inversión y la formalización del sector minero. Saito sugiere que el próximo gobierno debe enfocarse en la lucha contra la minería ilegal y en la simplificación de los permisos necesarios para la operación de nuevas minas. Sin una estrategia clara, Perú podría perder atractivo frente a otros destinos mineros y ver cómo su producción formal continúa en declive, lo que podría afectar no solo la economía local, sino también las oportunidades de inversión en la región, especialmente en un contexto donde Brasil y otros países de la región buscan atraer capitales en el sector minero.