El gobierno chileno, bajo la administración de José Antonio Kast, se prepara para presentar una megarreforma tributaria en el Congreso que busca modificar significativamente el sistema fiscal del país. Entre las propuestas más destacadas se encuentra la reducción gradual de la tasa del impuesto de primera categoría para grandes empresas, que pasará del 27% actual a un 23% en 2029. Esta medida, que beneficiará a aproximadamente 150 mil empresas y más de 5 millones de trabajadores, representa un cambio importante en la política fiscal chilena, ya que se espera que impulse la inversión en el país.

Además de la reducción de la tasa impositiva, la reforma incluye la reintegración del sistema tributario, que se implementará de manera paulatina hasta 2031. También se propone la eliminación temporal del IVA en la venta de viviendas y la entrega de un crédito tributario para fomentar el empleo. Sin embargo, estas medidas generarán una merma en la recaudación fiscal en el corto plazo, que se estima entre US$2.800 millones y US$3.500 millones. El gobierno confía en que el crecimiento económico y la contención del gasto público compensarán esta pérdida a largo plazo.

Para mitigar el impacto fiscal durante la transición, el Ejecutivo ha diseñado una serie de medidas transitorias que buscan generar ingresos adicionales. Una de estas medidas es la rebaja temporal del Impuesto a las Donaciones, que podría aportar alrededor de US$293 millones. Asimismo, se contempla una ventana de 12 meses para la repatriación de capitales, con un impuesto único del 10% sobre los bienes o rentas declarados, que podría generar ingresos de aproximadamente US$338 millones. En total, estas medidas transitorias podrían recaudar cerca de US$631 millones.

Una de las medidas más relevantes es la aplicación de un impuesto sustitutivo del 10% sobre los registros de rentas empresariales acumuladas antes de 2016, relacionado con el Fondo de Utilidades Tributables (FUT). Se espera que esta medida genere entre US$700 millones y US$800 millones en recaudación, con la expectativa de que alrededor del 10% de los contribuyentes que poseen FUT acumulado aprovechen esta oportunidad. El FUT, un registro contable que permite a los socios no tributar por utilidades no retiradas, ha sido objeto de reformas anteriores, y su eliminación en 2014 dejó un saldo significativo que el gobierno busca regularizar.

El impacto de estas reformas es significativo, ya que el FUT acumulado hasta 2017 equivalía a 1,25 veces el PIB de Chile, lo que representa un desafío fiscal considerable. Las ventanas transitorias anteriores para regularizar el FUT han demostrado ser efectivas, recaudando más de US$1.500 millones en su primer año de vigencia en 2015 y otros US$1.200 millones en reformas posteriores. Sin embargo, expertos advierten que estas medidas extraordinarias pueden tener un límite, ya que podrían dejar a personas de alto patrimonio sin necesidad de tributar durante años, lo que afectaría la recaudación futura.

A medida que el gobierno avanza con la presentación de la reforma, es crucial monitorear cómo se desarrollan estas medidas y su aceptación entre los contribuyentes. La implementación de estas reformas podría tener implicaciones significativas para la economía chilena y, por ende, para la región, especialmente en un contexto donde Brasil y otros países de América Latina también están considerando reformas fiscales. La fecha de presentación de la reforma en el Congreso será un momento clave para evaluar su impacto en el mercado y la economía en general.