La noche del miércoles, José Antonio Kast, presidente de Chile, anunció su plan de megarreforma denominado "Plan de Reconstrucción Nacional". En su discurso, Kast delineó cinco ejes fundamentales que guiarán más de 40 medidas destinadas a revitalizar la economía chilena. Su objetivo es reducir la tasa de desempleo a 6,5% y lograr un crecimiento económico del 4% anual para 2030, mientras se asegura un equilibrio en las cuentas fiscales.

El primer eje de la reforma se centra en la competitividad tributaria. Kast propuso reducir el impuesto de primera categoría del 27% al 23%, el nivel más bajo en dos décadas. Además, se eliminará la doble tributación, permitiendo que las empresas deduzcan el impuesto que pagan de sus utilidades. Esta medida, según el gobierno, beneficiará a 150 mil empresas que representan más del 50% del empleo formal en Chile y el 90% de la inversión nacional.

El segundo eje es el fortalecimiento del empleo formal, donde se implementará un crédito tributario para las empresas que paguen sueldos a trabajadores vulnerables. Esto inyectará aproximadamente 1.400 millones de dólares anuales al sector productivo y beneficiará a 235 mil pequeñas y medianas empresas (pymes). Kast enfatizó que la formalización del empleo debe ser una ventaja y no un castigo, buscando así incentivar la contratación formal en todos los niveles de la economía.

Otro aspecto crucial es la facilitación regulatoria, que busca reducir la burocracia que actualmente retrasa la inversión. Kast mencionó que los plazos para aprobar estudios de impacto ambiental han aumentado un 90% en la última década, lo que ha afectado negativamente el empleo. Con la reforma, se pretende reducir los plazos de invalidación de permisos de dos años a seis meses y limitar las medidas precautorias a un máximo de seis meses. Estas acciones están diseñadas para estimular la inversión, especialmente en el sector de la construcción, que podría recuperar hasta 180 mil empleos.

La certeza jurídica y regulatoria también es un pilar de la reforma. Kast propuso reinstaurar la invariabilidad tributaria y ofrecer un impuesto único del 7% para repatriar capitales en un plazo de 12 meses. Estas medidas buscan atraer inversión extranjera y dar confianza a los inversores sobre el marco regulatorio a largo plazo. Finalmente, la contención del gasto público se abordará mediante incentivos al retiro voluntario en el sector público y medidas para controlar abusos en licencias médicas, lo que permitirá cumplir con compromisos como la exención de contribuciones para mayores de 65 años.

En términos de implicancias para los inversores, la reducción de impuestos y la mejora en la regulación podrían hacer de Chile un destino más atractivo para la inversión extranjera directa. Sin embargo, es crucial monitorear la implementación de estas medidas y su efectividad en la creación de empleo y crecimiento económico. La próxima revisión de estas políticas y su impacto se espera que se discuta en los próximos meses, lo que permitirá evaluar su éxito y ajustar estrategias según sea necesario.