El 28 de abril, en el marco del Día Internacional de las Niñas en las TIC, se lanzará oficialmente DRIM, una innovadora plataforma educativa de robótica y programación desarrollada por Duolab y el programa Duoc UC. Este sistema busca transformar la enseñanza de la tecnología en las aulas chilenas, abordando la creciente necesidad de preparar a los estudiantes para un futuro laboral donde la tecnología es cada vez más relevante. El evento de lanzamiento incluirá un conversatorio titulado "Innovación y educación STEM para el futuro laboral", donde se discutirán las estrategias para equipar a los niños y niñas con habilidades tecnológicas esenciales.

Según datos de Conecta Educar, solo el 6% de los profesores de Tecnología en el sistema escolar chileno tiene formación formal en el área, lo que pone de manifiesto la urgencia de iniciativas como DRIM. Katherine Vergara, fundadora de Duolab, destacó que el proyecto busca ofrecer a los docentes herramientas simples y efectivas para enseñar tecnología, incluso si no cuentan con una formación especializada. Este enfoque es crucial en un contexto donde la educación tradicional no siempre se adapta a la velocidad del avance tecnológico.

DRIM se caracteriza por su diseño accesible y su capacidad de operar sin conexión a internet, lo que la convierte en una solución viable para escuelas públicas y rurales donde los recursos son limitados. La plataforma combina hardware y software en una experiencia de aprendizaje progresiva, permitiendo a los docentes y estudiantes interactuar con la tecnología de manera efectiva. En pruebas realizadas con casi 100 estudiantes, se observó un aumento del 60% en la percepción de conocimiento de programación entre los alumnos, lo que resalta la efectividad del sistema.

Las implicancias de esta iniciativa son significativas. La integración de la robótica y la programación en la educación no solo mejora las habilidades técnicas de los estudiantes, sino que también fomenta el pensamiento crítico y las habilidades socioemocionales, elementos esenciales en el mundo laboral actual. Además, el enfoque en la inclusión de niñas en las TIC puede contribuir a cerrar la brecha de género en las profesiones tecnológicas, un aspecto que ha sido históricamente desatendido en la región.

A medida que DRIM entra en fase de pilotos comerciales en 2026, será fundamental monitorear su implementación y aceptación en las aulas. La capacidad de esta plataforma para adaptarse a diferentes contextos educativos y su enfoque en la formación continua de los docentes serán claves para su éxito a largo plazo. Si DRIM logra establecerse como una herramienta educativa sostenible, podría sentar un precedente para futuras iniciativas en la región, promoviendo una educación más inclusiva y tecnológicamente avanzada.