La reciente presentación del vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, ha revelado que la demanda de dólares por parte de los ahorristas ha experimentado una notable caída desde las elecciones legislativas de octubre. Mientras que antes de los comicios, la demanda alcanzaba un promedio de US$ 2.500 millones mensuales, tras las elecciones este número se redujo a aproximadamente US$ 800 millones, lo que representa una disminución cercana al 70%. Este cambio en el comportamiento de los ahorristas se ha visto acompañado por una caída del precio del dólar minorista, que ha bajado casi un 7% en lo que va del 2026, pasando de cerca de $1.500 a $1.390.

El Banco Central ha estimado que la demanda de dólares billete durante marzo podría haber superado ligeramente los US$ 1.000 millones, lo que indica una desaceleración leve respecto a febrero. Este descenso en la demanda se produce en un contexto donde las empresas argentinas aún deben liquidar US$ 3.200 millones, correspondientes a emisiones de deuda en el exterior. Este ingreso de divisas podría contribuir a una mayor estabilidad en el tipo de cambio, al aumentar la oferta de dólares en el mercado local.

Históricamente, la demanda de dólares por parte de los ahorristas ha sido un factor clave en la dinámica del mercado cambiario argentino. En el período previo a las elecciones, muchos ciudadanos buscaron refugio en el dólar como forma de proteger sus ahorros ante la incertidumbre económica. Sin embargo, tras los resultados electorales, esta tendencia ha cambiado, y ahora se observa que la mayoría de las compras de dólares se realizan dentro del país, lo que ha fortalecido los depósitos y préstamos en dólares en el sistema financiero local.

La situación actual sugiere que el “veranito” cambiario podría extenderse si las empresas logran liquidar los dólares pendientes. La emisión de divisas corporativas se ha acelerado desde las elecciones, pero las ventas reales de divisas han quedado rezagadas. Esto significa que, aunque las empresas han conseguido financiamiento en el exterior, aún no han ingresado todos esos dólares al mercado local. Si el Banco Central logra adquirir parte de estos dólares, podría continuar reforzando sus reservas, lo que a su vez podría tener un efecto positivo sobre la estabilidad cambiaria.

Mirando hacia el futuro, es importante monitorear la evolución de la liquidación de divisas por parte de las empresas y cómo esto impactará en la oferta de dólares en el mercado. Además, el próximo informe oficial del Banco Central sobre la demanda de dólares billete, que se publicará a fin de mes, será un indicador clave para entender la tendencia de los ahorristas en el corto plazo. La capacidad del BCRA para gestionar las reservas y el tipo de cambio será crucial en el contexto económico actual, especialmente con las elecciones nacionales programadas para el próximo año, que podrían generar nuevas fluctuaciones en la demanda de dólares.