El economista Ricardo Arriazu ha lanzado una advertencia contundente sobre la situación económica en Argentina, señalando que el desempleo en el Gran Buenos Aires se ha convertido en el principal riesgo político para el Gobierno. Durante una reciente disertación, Arriazu destacó que la actual transición productiva está generando más destrucción de empleo que creación, lo que plantea serias preocupaciones para la estabilidad social y política del país. Este fenómeno es particularmente agudo en el conurbano bonaerense, donde las tasas de desempleo han aumentado significativamente en los últimos años, afectando a miles de familias.

El análisis de Arriazu también se centra en las distorsiones históricas que han contribuido a la fragilidad del programa económico actual. Según su perspectiva, Argentina ha mantenido una estructura productiva artificial durante casi un siglo, donde los sectores con ventajas comparativas han sido castigados y aquellos sin ventajas han sido subsidiados. Esto ha llevado a una mala asignación de recursos y a una dependencia de modelos económicos que no fomentan el crecimiento sostenible. La situación se agrava por el cambio de reglas del juego que afecta tanto a empresarios como a trabajadores, quienes se ven atrapados en un sistema que no les favorece.

En cuanto al potencial exportador del país, Arriazu mencionó que sectores como Vaca Muerta y la minería de cobre podrían ofrecer oportunidades significativas hacia 2030, con ingresos multimillonarios en el horizonte. Sin embargo, enfatizó que la bonanza futura no compensa la parálisis actual del mercado laboral. La economía se encuentra en un estado de estancamiento, lo que requiere que el Banco Central considere una reducción de la tasa de interés para estimular el crédito y aliviar la carga de los deudores. Esta medida podría ser crucial para revitalizar la economía y fomentar la creación de empleo.

Además, Arriazu subrayó la creciente brecha entre el consumo de lujo y la realidad del ciudadano promedio. Aunque algunos sectores han mostrado repuntes, estos son aislados y no reflejan la situación general del consumo masivo, que sigue siendo débil. El endurecimiento monetario ha ampliado la cartera irregular de los bancos, lo que sugiere que la recuperación económica no es tan robusta como algunos podrían pensar. La viabilidad del modelo económico argentino, según Arriazu, no depende únicamente de variables macroeconómicas, sino también de la capacidad de gestión política en el territorio, especialmente en el Gran Buenos Aires, donde las elecciones del próximo año serán un punto crítico.

Finalmente, Arriazu evaluó las probabilidades de éxito del programa económico actual en un 50%, pero subrayó que esto está condicionado a la superación de los conflictos sociales inminentes. La interconexión entre economía, política y sociología es fundamental para entender el futuro del país. Si se logra superar el cuello de botella que representa la próxima elección en el Gran Buenos Aires, existe una posibilidad real de que Argentina cambie su rumbo económico. Sin embargo, la incertidumbre persiste y es vital que se implementen políticas de compensación más activas para mitigar el daño social que ya se está sintiendo en la región.