- Tía Maruca reporta un crecimiento del 25% interanual en producción.
- La empresa produce entre 400 y 500 toneladas de galletitas por mes.
- La planta de Dilexis fue vendida a Juan Carlos Crovella, un empresario con experiencia en el sector.
- La planta de San Juan tiene una capacidad productiva de 3,000 toneladas al mes.
- Tía Maruca busca capital de trabajo para modernizar sus líneas de producción.
Tía Maruca, la reconocida marca argentina de galletitas, ha dado un giro estratégico en su modelo de negocios al vender su planta industrial en San Juan. Esta decisión se enmarca en un contexto de dificultades financieras que la empresa enfrentó en los últimos años. A pesar de la retracción general que vive la industria del consumo masivo, Tía Maruca reporta un crecimiento interanual del 25%, produciendo entre 400 y 500 toneladas de galletitas mensualmente. Pablo Tamburo, CEO de la compañía, destacó que están capturando mercado de otras marcas gracias a su competitiva relación precio-calidad.
La planta de San Juan, que operaba bajo la razón social Dilexis, fue adquirida por Tía Maruca a PepsiCo en 2017, pero con el tiempo se volvió una carga. La venta se concretó entre fines de 2025 y principios de 2026, permitiendo a la empresa concentrar sus esfuerzos en su sede de Luján, donde actualmente emplea a 200 personas. En esta planta, Tía Maruca produce una variedad de productos, incluyendo galletas de arroz y sus populares Pepas. La estrategia de desprenderse de Dilexis busca optimizar la producción y mejorar la eficiencia operativa.
El CEO de Tía Maruca mencionó que el principal desafío no es la venta, sino la modernización de las líneas de producción para satisfacer la creciente demanda. La empresa está en busca de capital de trabajo para soportar este crecimiento, lo que refleja una necesidad de inversión para mantener el ritmo de producción. En este sentido, la venta de la planta de San Juan podría ser vista como una medida para liberar recursos y enfocarse en la expansión de su marca.
La planta de Dilexis, que cuenta con una capacidad productiva de 3,000 toneladas al mes, ha sido transferida a Juan Carlos Crovella, un empresario con experiencia en el sector alimenticio. Bajo su gestión, se espera que la planta regularice sus deudas salariales y mejore su operatividad. Además, se planea integrar la producción con la cadena de suministros de harina y azúcar, lo que podría mejorar la eficiencia y reducir costos. Este cambio en la gestión es visto positivamente por el gobierno provincial, que ha señalado un clima más favorable en la región.
La historia de Tía Maruca es un reflejo de los desafíos que enfrentan muchas empresas en el contexto económico actual de Argentina. Fundada en 1998, la marca ha pasado por momentos difíciles, incluyendo un concurso preventivo. Sin embargo, la reciente adquisición del 50% del capital accionario por parte de Argensun Foods ha permitido a la firma reestructurarse y homologar acuerdos con sus proveedores. A medida que la empresa continúa su expansión, será crucial observar cómo logra equilibrar la modernización de su producción con la creciente demanda del mercado.
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