El economista Ricardo Arriazu ha señalado que el principal desafío del programa económico del presidente Javier Milei radica en el mercado laboral del conurbano bonaerense. Durante su reciente exposición ante inversores, Arriazu destacó que la economía argentina está generando más destrucción de empleo que creación, con un impacto particularmente severo en el Gran Buenos Aires. Esta situación se traduce en una tasa de desocupación del 9,5% en el conurbano, en comparación con el 7,5% a nivel nacional, lo que plantea serias preocupaciones en un contexto electoral crucial.

La dinámica del mercado laboral en el conurbano se ve afectada por un desbalance sectorial. Mientras que sectores como la energía, la minería y el agro están liderando el crecimiento económico, requieren divisas y generan poca demanda de empleo. Por otro lado, la industria, la construcción y el comercio, que son los sectores que concentran la mayor cantidad de trabajadores, están atravesando una fase contractiva. Este desbalance no solo afecta la creación de empleo, sino que también limita las oportunidades de relocalización de trabajadores hacia regiones más dinámicas, perpetuando los desequilibrios territoriales.

Arriazu también ha mencionado que la situación del empleo en el conurbano puede tener repercusiones políticas significativas. La desocupación y la precariedad laboral pueden influir en el apoyo social hacia el gobierno de Milei, especialmente en un año electoral. La capacidad del gobierno para implementar reformas económicas dependerá de su habilidad para manejar el descontento social que podría surgir de un deterioro en las condiciones laborales. Además, el economista advirtió que el actual nivel de tasas de interés, que se mantiene elevado, limita la recuperación de sectores intensivos en empleo, lo que podría agravar aún más la situación.

En cuanto a las proyecciones a largo plazo, Arriazu identificó oportunidades en sectores estratégicos como el desarrollo de Vaca Muerta, que podría impulsar las exportaciones energéticas a 32.000 millones de dólares para 2030. Sin embargo, estos beneficios aún no se reflejan en la actividad económica actual. La falta de políticas de contención social, como la Asignación Universal por Hijo y el seguro de desempleo, podría intensificar el impacto negativo en los sectores más vulnerables de la población.

Mirando hacia el futuro, es crucial que el gobierno de Milei implemente políticas que no solo busquen la estabilidad macroeconómica, sino que también aborden las necesidades sociales. La capacidad de sostener el apoyo popular y evitar un deterioro social significativo será fundamental para el éxito del programa económico. Los próximos meses serán decisivos, especialmente con las elecciones a la vista, y el manejo del empleo en el conurbano será un factor clave en la agenda política y económica del país.