En un giro dramático de eventos, el estrecho de Ormuz, vital para el comercio marítimo global, pasó de estar abierto a ser cerrado nuevamente en menos de 48 horas. El viernes, el gobierno iraní había declarado que el paso estaba completamente abierto al tráfico comercial, lo que llevó a una caída significativa en los precios del petróleo. Sin embargo, el sábado, las autoridades iraníes revertieron esa decisión, restableciendo el control militar sobre la zona y acusando a Estados Unidos de 'piratería'. Esto ha generado un clima de incertidumbre en los mercados, que habían reaccionado positivamente a la aparente reapertura.

La situación en Ormuz es crítica, dado que aproximadamente el 20% del comercio marítimo mundial de petróleo pasa por este estrecho. Antes del conflicto, se registraban alrededor de 130 tránsitos diarios, pero el viernes solo ocho buques lograron cruzar. La falta de normalización en el tránsito marítimo y el continuo bloqueo naval estadounidense han mantenido la tensión en la región, lo que se traduce en una prima de riesgo geopolítico que afecta directamente los precios del crudo. En este contexto, el Brent cayó un 10.9%, cerrando en 88.56 dólares, mientras que el WTI se redujo un 11.5%, alcanzando los 83.80 dólares.

El impacto de esta crisis se siente no solo en el mercado del petróleo, sino también en las economías de países como México y Argentina. Para México, la mezcla mexicana de petróleo se encuentra 29 dólares por encima del supuesto de 54.90 dólares establecido en la Ley de Ingresos 2026, lo que representa un ingreso extraordinario. Sin embargo, cada episodio de volatilidad en los precios del petróleo incrementa la factura energética para los consumidores y presiona los subsidios a las gasolinas. Esto podría obligar a Pemex a buscar financiamiento en mercados más caros, afectando su estabilidad financiera.

La Reserva Federal de EE. UU. también se enfrenta a un dilema, ya que un Brent cercano a los 100 dólares podría presionar la inflación, complicando su política monetaria. Esto tiene repercusiones para el Banco de México, que podría ver reducido su margen para recortar tasas sin afectar la estabilidad del peso. La interconexión entre los precios del petróleo y las políticas monetarias es un recordatorio de cómo los eventos en el Medio Oriente pueden influir en la economía mexicana, y por extensión, en la argentina.

A medida que se acerca el miércoles, cuando se espera que expire el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, los inversores deben estar atentos a cualquier señal de escalada en el conflicto. La situación en el estrecho de Ormuz es un recordatorio de que la infraestructura energética global se ha convertido en un tablero geopolítico, donde cada movimiento puede tener implicaciones significativas para los mercados financieros. La prima de riesgo geopolítico no se ha disipado y es probable que continúe afectando los precios del crudo en el corto y mediano plazo.