- El dólar estadounidense se depreció un 10% en 2025 frente a otras divisas y al real.
- La administración de Trump implementó un aumento en las tarifas de exportación, que normalmente debería haber fortalecido al dólar.
- Expertos señalan un deterioro en la calidad institucional de EE.UU., afectando la confianza en el dólar.
- El real brasileño se ha fortalecido gracias a su balanza comercial superavitaria en petróleo y derivados.
- La correlación entre la valorización de monedas emergentes y el saldo de la balanza de petróleo es del 94%.
- Los precios del petróleo y la recuperación de infraestructuras afectarán el futuro de las tasas de cambio.
En 2025, el dólar estadounidense experimentó una notable depreciación, perdiendo un 10% de su valor frente a una cesta de divisas de países desarrollados, así como en relación al real brasileño. Este fenómeno es particularmente interesante dado que, en situaciones similares, se esperaría que la moneda estadounidense se fortaleciera. La lógica detrás de esta expectativa se basa en el aumento de las tarifas de exportación implementadas por la administración de Trump, que, en teoría, deberían haber elevado el costo de los bienes importados y, por ende, impulsado la demanda del dólar como refugio seguro ante la incertidumbre económica.
Sin embargo, la realidad ha sido diferente. La percepción del mercado sobre un deterioro institucional en los Estados Unidos ha llevado a una disminución en la confianza hacia el dólar. Expertos, como el economista portugués Ricardo Reis, han señalado que el privilegio exorbitante de las notas del Tesoro estadounidense está en declive, lo que contribuye a la depreciación de la moneda. Este contexto ha generado un ambiente donde, a pesar de un aumento en el riesgo geopolítico, el dólar ha logrado apreciarse en ciertos momentos, como se evidencia en el índice DXY, que se ha valorizado un 0,6% desde el inicio de la guerra contra Irán.
El fortalecimiento del real brasileño frente al dólar durante este período puede atribuirse a la favorable balanza comercial de Brasil, especialmente en el sector de petróleo y derivados. A pesar de un déficit en fertilizantes, Brasil se encuentra en una posición más superavitaria en comparación con Estados Unidos. Un análisis realizado por el FGV Ibre sugiere que la apreciación del real puede explicarse en gran medida por el aumento en los precios de las materias primas, que han sido un motor clave para la economía brasileña. Esto es relevante para los inversores argentinos que buscan entender cómo las fluctuaciones en el mercado de divisas pueden impactar sus decisiones de inversión.
La correlación entre la valorización de las monedas emergentes y el saldo de la balanza de petróleo y derivados es notable, alcanzando un 94% en algunos casos. Esto indica que los movimientos de las monedas desde el inicio del conflicto en el Medio Oriente han estado fuertemente influenciados por la variación en los precios del petróleo. Si la guerra llegara a cesar y los precios del petróleo regresaran a niveles anteriores, es probable que se observe un ajuste en las tasas de cambio, lo que podría tener implicaciones significativas para el real y, por ende, para el contexto económico argentino.
A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan los precios del petróleo y si la destrucción de infraestructuras en las regiones productoras afecta la oferta. La duración del aumento en los precios del petróleo dependerá de la capacidad de recuperación de estas infraestructuras. Para los inversores argentinos, esto podría significar una oportunidad para ajustar sus estrategias de inversión en función de la evolución de la relación entre el dólar y el real, así como de los precios de las materias primas en el mercado internacional.
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