El dólar cerró la sesión del viernes 17 de abril en Brasil a R$ 4,9836, marcando una caída del 0,20% y alcanzando su menor valor de cierre desde marzo de 2024. Durante el día, la moneda estadounidense llegó a operar en niveles aún más bajos, tocando R$ 4,950, aunque la caída se moderó en la tarde debido a ajustes en el mercado global. En el acumulado de la semana, el dólar registró una baja del 0,53%, continuando con la tendencia de valorización del real que se ha observado a lo largo de 2026. En términos anuales, el dólar ya ha retrocedido un 9,21% frente al real, lo que indica una fortaleza sostenida de la moneda brasileña.

Este comportamiento del tipo de cambio se ha visto impulsado por un flujo de capital extranjero positivo y una disminución de la aversión al riesgo en los mercados globales. El principal catalizador de esta tendencia fue el anuncio de que el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo, fue reabierto por Irán, lo que generó un alivio significativo en los mercados. Este desarrollo ha reducido la demanda por activos considerados seguros, como el dólar, y ha beneficiado a las monedas de los países emergentes, incluido el real brasileño.

Además, se han observado señales de negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, así como un cese al fuego en el conflicto entre Israel y Líbano, lo que ha contribuido a una percepción de menor riesgo en el escenario internacional. La caída en los precios del petróleo, con el Brent acercándose a los US$ 90, también ha ayudado a mitigar las preocupaciones inflacionarias, lo que se traduce en un entorno más favorable para las economías emergentes.

A pesar de la mejora en el tipo de cambio, los inversores en Brasil siguen siendo cautelosos respecto a la política monetaria del Banco Central. Existe una expectativa mayoritaria de que los próximos recortes en la tasa Selic serán más moderados, lo que podría influir en la dinámica del mercado cambiario. El cierre del dólar por debajo de R$ 5 refuerza la idea de que el real está experimentando un momento de fortaleza estructural, respaldado por un diferencial de tasas de interés elevado y un flujo internacional favorable.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que esta tendencia reciente es altamente dependiente del contexto externo. Cualquier reversión en las negociaciones geopolíticas o un resurgimiento de las tensiones podría alterar rápidamente la trayectoria del tipo de cambio. Por el momento, el mercado parece estar probando un nuevo nivel para el tipo de cambio brasileño, con el dólar regresando a niveles que no se veían desde hace más de un año, lo que podría tener implicaciones significativas para los inversores en la región.