El gobierno peruano, liderado por el titular de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), Luis Arroyo Sánchez, ha obtenido el voto de confianza del Congreso para su gabinete el 16 de abril. Durante su presentación, Arroyo abordó la crítica situación financiera de Petroperú, que se encuentra en medio de un proceso de reestructuración. A pesar de la crisis, el premier reafirmó que la empresa pública no será privatizada, lo que genera un marco de incertidumbre sobre su futuro.

Petroperú ha estado lidiando con problemas financieros desde la implementación del decreto de urgencia 010-2025 a finales de 2025, que busca reorganizar la empresa. Sin embargo, la llegada de José María Balcázar a la presidencia ha puesto en riesgo este proceso, ya que se han presentado iniciativas legislativas que buscan cancelar la reestructuración. Esta situación ha llevado a una evaluación de la continuidad del proceso, lo que podría afectar la estabilidad de la empresa y su capacidad operativa.

El premier Arroyo ha señalado que se están tomando decisiones responsables para abordar la crisis de Petroperú, enfatizando que cualquier apoyo financiero será condicionado y no constituirá un salvataje irrestricto. Este enfoque busca evitar interrupciones en el abastecimiento de combustibles, pero también implica restricciones claras y controles rigurosos sobre el uso de los fondos. La situación es crítica, ya que se requiere un plan de reestructuración integral que aborde los problemas de deuda a corto plazo y la necesidad de financiamiento.

Pedro Gamio, exdirector de Petroperú, ha expresado que la situación actual es comparable a proporcionar oxígeno a un paciente en estado crítico sin abordar las causas subyacentes. La reestructuración debe enfocarse en la deuda a corto plazo y buscar condiciones favorables de financiamiento, preferiblemente con la asistencia de un reestructurador internacional. La falta de claridad en el plan del gobierno genera preocupación entre los acreedores internacionales y podría dificultar la recuperación de la empresa.

En los próximos meses, el gobierno tiene la intención de impulsar una reestructuración integral que busque corregir desequilibrios acumulados y fortalecer la gobernanza corporativa de Petroperú. Sin embargo, se requiere un diálogo continuo con los candidatos presidenciales que participen en la segunda vuelta electoral para asegurar el respaldo necesario para implementar un programa de largo plazo. La situación de Petroperú es un reflejo de los desafíos más amplios que enfrenta el sector energético en Perú y podría tener implicaciones significativas para la economía del país y la región.