Las votaciones del 12 de abril en Perú han dejado un panorama incierto para los mercados financieros, donde el conteo inconcluso de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha generado reacciones inmediatas en el tipo de cambio y en los índices de la Bolsa de Valores. Con Keiko Fujimori como candidata fija para la segunda vuelta, la atención se centra ahora en su contrincante, Roberto Sánchez, lo que ha llevado a los inversionistas a adoptar una postura más cautelosa. David Tuesta, exministro de Economía y Finanzas, advierte que la volatilidad del mercado se prolongará hasta al menos el cambio de mando, previsto para el 28 de julio.

La incertidumbre política en Perú es palpable, especialmente en un contexto donde los candidatos presentan propuestas diametralmente opuestas sobre el rol del Estado y el funcionamiento del mercado. Esta situación ha llevado a un aumento en la presión del tipo de cambio, que ha mostrado una tendencia al alza, mientras que la Bolsa de Valores ha experimentado un desempeño a la baja. Según Tuesta, los inversionistas, tanto locales como extranjeros, están reaccionando de manera homogénea y con cautela, lo que refleja un clima de desconfianza hacia el futuro económico del país.

Mercedes Aráoz, también exministra de Economía y Finanzas, complementa esta visión al señalar que cualquier señal de incertidumbre, como la actual, lleva a los empresarios a esperar antes de tomar decisiones de inversión. Aunque el año pasado fue positivo en términos de inversión privada, la situación actual ha generado un ambiente de espera, donde los empresarios están atentos a las posibles repercusiones de las políticas que podrían implementarse tras las elecciones. Esto incluye la posibilidad de cambios en la legislación que afecten la inversión privada, como la extensión del régimen de incentivos fiscales o la revisión de contratos existentes.

El impacto de la elección no solo se siente en el corto plazo, sino que también puede tener repercusiones a largo plazo en la economía peruana. La composición del Congreso, que se definirá en las próximas semanas, jugará un papel crucial en la capacidad de cualquier nuevo gobierno para implementar sus políticas. Si los partidos de izquierda, como Juntos por el Perú, logran una representación significativa, podría haber un aumento en la burocracia y una mayor intervención del Estado en la economía, lo que podría desincentivar la inversión. Por otro lado, si la representación es reducida, los cambios radicales podrían ser limitados, lo que podría ofrecer un respiro a los mercados.

De cara a la segunda vuelta, los analistas sugieren que un escenario alternativo con Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga podría ser más favorable para los mercados, dado que ambos candidatos tienden a favorecer un enfoque más conciliador hacia la economía de mercado. Sin embargo, las propuestas de López Aliaga también generan inquietudes, ya que algunas de ellas son consideradas populistas y podrían afectar la estabilidad económica. En este contexto, los inversionistas deben estar preparados para un entorno de alta volatilidad y tomar decisiones informadas basadas en el desarrollo de los acontecimientos políticos en las próximas semanas.