Javier Milei celebró la publicación del superávit fiscal primario de marzo, que alcanzó los $930.000 millones, y un superávit financiero de $484.000 millones. Sin embargo, este dato se presenta en un contexto complicado, donde la inflación sigue siendo un desafío significativo, reflejado en el IPC de marzo que mostró un incremento mensual del 3,4%. Para Milei, el superávit fiscal en este momento es crucial, ya que se encuentra en una de sus etapas más difíciles en la lucha contra la inflación, lo que hace que la situación fiscal sea aún más relevante.

A pesar de la celebración, el entorno fiscal no es tan optimista. El ingreso tributario ha mostrado una caída real durante ocho meses consecutivos, lo que plantea serias dudas sobre la sostenibilidad del superávit. El ministro de Economía, Toto Caputo, destacó que el gasto público se redujo en un 5% real en el primer trimestre, pero esta estrategia se vuelve cada vez más difícil de mantener. La mayoría del gasto está constituido por jubilaciones y pensiones, que representan casi la mitad del presupuesto total y están aumentando debido a la inflación. En marzo, la masa jubilatoria recibió un aumento nominal del 2,9%, lo que significa que, al menos hasta junio, las jubilaciones seguirán superando la inflación.

Además, economistas críticos advierten que el resultado fiscal podría ser negativo si el gobierno decide cumplir con los desembolsos pendientes, como el financiamiento universitario, que podría triplicar el superávit primario de marzo. La deuda flotante, que se refiere a los gastos devengados pero no pagados, también representa un problema significativo. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el resultado primario para marzo fue deficitario en $700.000 millones, lo que indica que la situación fiscal es más precaria de lo que se presenta oficialmente.

La caída en los ingresos fiscales, que se ha mantenido en un 5% interanual real, es alarmante. Aunque hubo recortes en la carga tributaria en ciertos sectores, como las retenciones a la exportación agrícola, muchos economistas creen que esto no es suficiente para explicar la caída en los ingresos. La recaudación del IVA, un indicador clave de la actividad económica, ha estado por debajo de la inflación en los últimos meses, lo que sugiere un enfriamiento en la economía. Asimismo, los ingresos a la ANSES también han mostrado una caída real del 2,8% en marzo, alineándose con el deterioro en las cifras de empleo.

La situación es crítica, ya que el gobierno enfrenta dificultades para recortar gastos mientras los ingresos siguen estancados. Esto se agrava por la reciente corrección a la baja del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre las proyecciones fiscales, que ahora estima un superávit fiscal de solo $9,9 millones para 2026, un 36% menos que la previsión original. Este ajuste sugiere que el gobierno tendrá que implementar medidas más estrictas para cumplir con sus objetivos fiscales, lo que podría tener repercusiones en la economía en general y en la capacidad del gobierno para mantener su agenda económica.

A futuro, será importante observar cómo el gobierno maneja la presión fiscal y si se implementan nuevos recortes o ajustes. La próxima publicación de datos económicos y la evolución de la inflación serán cruciales para entender la dirección que tomará la política fiscal. Además, la relación con el FMI y el cumplimiento de las metas acordadas serán factores determinantes en la estabilidad económica del país.