- La deuda bruta de Colombia se situó en 62% del PIB en febrero de 2026, un aumento de 1,6 puntos porcentuales desde enero.
- El déficit primario acumulado fue de 0,8% del PIB, deteriorándose respecto al 0,1% del PIB en enero.
- El recaudo bruto acumulado hasta febrero alcanzó 55,2 billones de pesos, un crecimiento del 11,4% en comparación con el año anterior.
- La deuda interna aumentó un 2,9%, impulsada por un incremento en los Títulos de Tesorería de largo plazo, que ahora representan el 80% de la deuda interna.
- La deuda externa creció un 2,2%, aunque esto se debió principalmente a un efecto de tasa de cambio.
- La ejecución de obligaciones hasta marzo fue del 20% de las apropiaciones, indicando una aceleración en comparación con el mismo periodo del año anterior.
En febrero de 2026, la deuda bruta del Gobierno Nacional Central de Colombia se situó en un 62% del PIB, lo que representa un incremento de 1,6 puntos porcentuales en comparación con enero. Este aumento es significativo, ya que la deuda neta alcanzó el 59,4% del PIB, mostrando un incremento de 0,9 puntos porcentuales respecto a diciembre de 2025. Estos datos fueron presentados en el informe del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), que también destacó un déficit primario acumulado de 0,8% del PIB, lo que indica un deterioro respecto al 0,1% del PIB registrado en enero.
El informe del Carf señala que el recaudo bruto acumulado hasta febrero fue de 55,2 billones de pesos, lo que representa un crecimiento del 11,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el gasto total se estimó en 2,9% del PIB, concentrándose principalmente en gastos de funcionamiento (1,9% del PIB) e intereses (0,8% del PIB). Este aumento en el gasto y el déficit primario son señales de un deterioro en la salud fiscal del país, lo que podría tener repercusiones en la confianza de los inversores.
En términos de deuda interna, se observó un aumento del 2,9% entre enero y febrero, impulsado casi en su totalidad por un incremento en el saldo de Títulos de Tesorería (TES) de largo plazo, que ahora representan el 80% de la deuda interna. Por otro lado, la deuda externa creció un 2,2%, aunque este aumento se debió principalmente a un efecto de tasa de cambio, ya que el saldo en dólares de la financiación externa disminuyó en aproximadamente 402 millones de dólares. Esta dinámica sugiere que la deuda externa podría ser más vulnerable a fluctuaciones en el tipo de cambio.
Para los inversores, el aumento en la deuda y el déficit primario son señales de alerta que podrían influir en la percepción de riesgo del país. La capacidad del gobierno colombiano para manejar su deuda y déficit será crucial en los próximos meses, especialmente en un entorno donde la consolidación fiscal parece lejana. La ejecución de obligaciones hasta marzo fue del 20% de las apropiaciones, lo que indica una aceleración en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el componente de inversión sigue siendo el que menos obligaciones presenta, lo que podría limitar el crecimiento a largo plazo.
A futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones del gobierno en materia fiscal y a los informes del Carf, que se publican periódicamente. La situación fiscal de Colombia podría tardar varios años en estabilizarse, lo que plantea un riesgo para la calificación crediticia del país. Además, la inversión de 80 millones de dólares por parte de Frontera, que se espera que se concrete en los próximos meses, podría influir en la percepción del mercado sobre la capacidad de Colombia para atraer capital extranjero y mejorar su infraestructura.
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