En marzo de 2026, España alcanzó un hito en sus importaciones de gas ruso, con un total de 9.807 gigavatios hora (GWh), lo que representa un aumento significativo en comparación con meses anteriores. Este incremento se produce en el contexto de la guerra en Oriente Próximo y las tensiones geopolíticas que afectan el suministro energético global. Las importaciones se han más que duplicado respecto a febrero, cuando las tensiones en el Medio Oriente comenzaron a intensificarse, lo que llevó a un aumento en los precios del gas.

La crisis energética de 2023 había llevado a un aumento en los precios del gas, que alcanzaron niveles récord. Sin embargo, el precio del gas en el mercado spot ha mostrado cierta estabilidad recientemente, cotizando alrededor de 42 euros por MWh, después de haber superado los 60 euros en momentos de mayor tensión. Este fenómeno se debe a varios factores, incluyendo la búsqueda de alternativas por parte de países que dependen del gas del estrecho de Ormuz, donde la situación de seguridad ha llevado a una reducción en las exportaciones de países como Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Además, el aumento en las importaciones de gas ruso se ha visto favorecido por la competitividad de los precios, ya que Rusia ha tenido que ajustar sus tarifas para atraer compradores debido a las sanciones impuestas por la comunidad internacional. España, con su infraestructura de almacenamiento y regasificación, se ha convertido en un punto estratégico para la compra y almacenamiento de gas, permitiendo a traders internacionales adquirir gas ruso y almacenarlo para su posterior distribución.

El aumento en la demanda de gas en España, que creció un 2% en marzo y un 3,4% en lo que va de 2026, también ha contribuido a este récord. El sector eléctrico ha sido el principal impulsor de esta demanda, con un incremento del 46,8% en el uso de gas para la generación de electricidad. Esta situación se produce en un contexto donde la Red Eléctrica de España ha implementado medidas para evitar apagones, lo que ha llevado a una mayor dependencia del gas natural.

A medida que se acerca la fecha límite de abril, cuando la Unión Europea implementará restricciones más severas sobre las importaciones de gas ruso, los traders han intensificado sus compras para asegurarse de tener suficiente suministro antes de que entren en vigor estas regulaciones. La incertidumbre sobre el futuro del suministro de gas y el impacto de las tensiones en Oriente Próximo continúan siendo factores críticos a monitorear. La situación actual podría llevar a un aumento en los precios del gas, lo que afectaría no solo a España, sino también a otros países europeos que dependen de este recurso energético.