El Banco de España ha publicado su Encuesta Financiera de las Familias, revelando que el porcentaje de hogares que poseen su vivienda principal ha descendido al 70,6% a finales de 2024, marcando un mínimo histórico. Este descenso de un punto y medio en solo dos años se aleja del pico del 90% alcanzado en 2011, lo que refleja un cambio significativo en el acceso a la propiedad en el país. La tendencia es más pronunciada entre los hogares con menor riqueza neta, lo que indica que el aumento de los precios de la vivienda ha dificultado la posibilidad de compra para muchas familias, especialmente aquellas con ingresos más bajos.

La Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística también respalda esta tendencia, mostrando que en 2025, el 73,3% de los hogares vivía en propiedad, la cifra más baja desde que se inició la serie histórica en 2004. En 2023, los precios de la vivienda aumentaron un 12,7%, lo que ha ampliado la brecha entre el crecimiento de los salarios y el costo de los inmuebles, complicando aún más la entrada de las nuevas generaciones al mercado inmobiliario. Aunque España sigue estando por encima de la media europea en términos de propiedad, su posición ha caído al puesto 13 de 27 países de la UE.

El informe del Banco de España también destaca que, a pesar de la caída en la propiedad, la renta mediana de los hogares ha crecido un 3,8% anual entre 2021 y 2023, superando por primera vez el máximo de 2001. Este crecimiento ha sido más notable entre los hogares de menores ingresos, que vieron un aumento del 7% en sus ingresos, lo que ha contribuido a una disminución de la desigualdad, reflejada en un índice de Gini que ha caído al 0,41, el nivel más bajo en la historia de la encuesta. Sin embargo, a pesar de estos avances en ingresos, los hogares más vulnerables siguen enfrentando dificultades para acceder a la propiedad.

La paradoja se presenta en que, aunque las rentas de los hogares más vulnerables han aumentado, su tasa de propiedad ha disminuido del 55,8% al 53,1% en el 20% de menores ingresos. En contraste, el 10% superior ha visto un ligero aumento en su tasa de propiedad, del 88,1% al 88,3%. Esto sugiere que el aumento de los precios de alquiler está absorbiendo las mejoras en los ingresos, dificultando aún más la acumulación de patrimonio entre los hogares con menos recursos. La riqueza neta mediana de los hogares en el 20% inferior ha caído de 42.100 euros a 40.300 euros entre 2022 y 2024, lo que indica que el acceso a la propiedad sigue siendo un desafío significativo.

De cara al futuro, es importante monitorear cómo la evolución de los precios de la vivienda y las políticas económicas pueden influir en la capacidad de los hogares para acceder a la propiedad. La situación en España puede servir como un indicador para otros países de la región, incluidos aquellos en América Latina, donde las dinámicas de propiedad y renta también están cambiando. Con las elecciones en España y la posible implementación de nuevas políticas económicas, los próximos meses serán cruciales para entender la dirección del mercado inmobiliario y su impacto en la economía general del país.