- Orlando Pilatti falleció a los 87 años, dejando un legado en la producción algodonera.
- Desarrolló cosechadoras como la Sapucay y la Javiyú, que mejoraron la eficiencia de la recolección de algodón.
- La Javiyú permitió recolectar más del 95% del algodón en condiciones adecuadas y representó cerca del 40% del parque de cosechadoras de arrastre en Argentina.
- Su enfoque en la innovación tecnológica benefició a pequeños y medianos productores, un sector históricamente marginado.
- Pilatti promovió el manejo conservacionista de suelos y el desarrollo local, integrando producción y educación en su comunidad.
Orlando Pilatti, ingeniero agrónomo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Reconquista, falleció a los 87 años, dejando un legado significativo en la producción algodonera argentina. Su trabajo se centró en la innovación tecnológica y el desarrollo de maquinaria adaptada a las necesidades de pequeños y medianos productores, un sector que históricamente había sido marginado por la tecnología. Pilatti fue reconocido como 'Embajador del Algodón' en 2022, un título que refleja su impacto en la mecanización de la cosecha y la sostenibilidad del cultivo.
Durante más de 40 años, Pilatti trabajó en la Estación Experimental del INTA en Reconquista, donde también se desempeñó como director entre 1985 y 1992. Su enfoque en la investigación y la extensión rural contribuyó a transformar la producción algodonera en el norte de Santa Fe. Las cosechadoras que desarrolló, como la Sapucay, la Javiyú y La Lola, no solo marcaron un hito en la historia del algodón argentino, sino que también fueron reconocidas internacionalmente, logrando exportaciones a países como Turquía, Brasil, Paraguay y Colombia.
Las cosechadoras Sapucay y Javiyú, en particular, fueron innovaciones disruptivas que permitieron a los productores de menor escala acceder a tecnología avanzada. La Javiyú, por ejemplo, facilitó la recolección de más del 95% del algodón en condiciones adecuadas y se convirtió en un referente en el sector, representando cerca del 40% del parque de cosechadoras de arrastre en Argentina. Este tipo de maquinaria no solo mejoró la eficiencia en la cosecha, sino que también ayudó a consolidar prácticas agrícolas más sostenibles, alineadas con el manejo conservacionista de suelos que Pilatti promovió.
El impacto de su trabajo va más allá de la tecnología. Pilatti fue un defensor del desarrollo local y del trabajo colaborativo con las comunidades. Su compromiso se evidenció en iniciativas como el Velódromo Municipal y el Observatorio Astronómico en Reconquista, que integraron producción, educación y vida social. Su legado perdura en la comunidad algodonera, donde su visión y dedicación han dejado una huella imborrable.
A medida que el sector algodonero enfrenta desafíos como la competencia internacional y la necesidad de adoptar prácticas más sostenibles, el legado de Pilatti se convierte en un referente para futuras generaciones de productores. La Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera (APPA) ha expresado su compromiso de continuar trabajando en el desarrollo del sector, honrando la memoria de Pilatti y su visión de un futuro más colaborativo y sostenible para la producción algodonera en Argentina.
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