- Crecimiento del consumo mundial de pistachos del 6,5% anual.
- Argentina se posiciona como un jugador emergente en el cultivo de pistacho.
- Inversión mínima de US$70.000 por hectárea con retorno estimado del 16,5%.
- Riesgos climáticos pueden afectar la producción y los precios.
- Diversificación de portafolios a través de fideicomisos agrícolas.
El pistacho, conocido como el 'Oro verde', ha emergido como un cultivo atractivo en el panorama de inversiones agropecuarias en Argentina. En los últimos años, especialmente entre fines de 2025 y comienzos de 2026, se ha visto un aumento significativo en los emprendimientos relacionados con este fruto seco, impulsados por desarrolladoras y operadores agrícolas en San Juan. Este crecimiento se debe a un contexto de consumo en expansión y a la búsqueda de activos que generen ingresos en dólares, lo que ha llevado a la apertura de fideicomisos productivos que permiten la participación de inversores tanto grandes como pequeños.
A nivel global, el consumo de pistachos ha crecido a un ritmo sostenido del 6,5% anual, mientras que la oferta ha crecido un 5%. Esta dinámica ha creado una brecha estructural que, según proyecciones del USDA y la FAO, podría resultar en un déficit de más de 250.000 toneladas hacia 2040. Argentina, con su contraestacionalidad respecto a los principales productores, se posiciona como un jugador emergente en este mercado, especialmente en San Juan, donde las condiciones climáticas son favorables para el cultivo.
La inversión en pistachos requiere un capital inicial significativo, con un mínimo de US$70.000 por hectárea, que cubre la implantación y los costos de mantenimiento hasta la cosecha. A partir del sexto o séptimo año, los inversores comienzan a ver retornos, con estimaciones de una TIR del 16,5% a 30 años. Sin embargo, es importante considerar los riesgos asociados, como las variaciones climáticas, que pueden afectar la producción y los precios internacionales.
Además, existen diferentes esquemas de inversión, como la adquisición directa de hectáreas o la participación en fideicomisos agrícolas, lo que permite a los inversores diversificar sus portafolios. Con una vida útil que puede superar las cinco décadas, el cultivo de pistacho se presenta como una opción atractiva para aquellos que buscan exposición al sector agropecuario sin la necesidad de gestionar directamente la producción.
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