Las familias brasileñas están enfrentando un nivel de endeudamiento histórico, alcanzando un 49,7% en enero de 2024. Este aumento ha llevado a un incremento en la búsqueda de créditos emergenciales, como el uso del crédito rotativo de tarjetas y el cheque especial, que han crecido un 23% en febrero en comparación con el año anterior. Este fenómeno se produce en un contexto donde el crédito a largo plazo también ha mostrado un crecimiento, pero a un ritmo más moderado del 12,5%. La situación se agrava por la reducción en la oferta de crédito barato, lo que ha llevado a las familias a optar por líneas de crédito de mayor riesgo y costo elevado.

El director de economía de la Asociación Brasileña de Bancos (ABBC), Everton Gonçalves, señala que el alto nivel de endeudamiento podría resultar en una desaceleración económica más rápida de lo previsto. A pesar de que actualmente se reportan niveles récord de empleo y crecimiento salarial, la preocupación radica en que esta situación podría cambiar si las familias continúan acumulando deudas. La tasa de interés del crédito rotativo ha alcanzado un alarmante 435,9% anual, lo que refleja el costo elevado de estas modalidades de crédito.

Desde enero de 2024, se ha implementado una nueva norma que limita la deuda de quienes atrasan el pago de sus tarjetas de crédito, estableciendo un techo de 100% sobre el monto original. Esta medida busca proteger a los consumidores, pero también podría tener implicaciones en el comportamiento del crédito y la morosidad. En este contexto, el 59,7% de la morosidad en personas físicas se atribuye al uso del crédito rotativo, seguido por el cheque especial con un 14,4%. Esto indica que las líneas de crédito más riesgosas son las que están causando mayores problemas de impago entre los consumidores.

Las pequeñas y medianas empresas (MPMEs) también están sintiendo el impacto de esta situación de crédito restringido, con una tasa de morosidad que ha alcanzado el 5,9%, en comparación con el 0,6% de las grandes corporaciones. Esto se debe a que las MPMEs son más vulnerables a las fluctuaciones económicas y tienen menos acceso a financiamiento en el mercado de capitales. En este sentido, el apoyo gubernamental a través de programas de financiamiento como los del BNDES se vuelve crucial para ayudar a estas empresas a sobrevivir en un entorno de tasas de interés elevadas y escasez de crédito.

A futuro, es importante monitorear cómo evolucionan las políticas del gobierno brasileño, especialmente en relación a la posibilidad de permitir retiros extraordinarios del FGTS para ayudar a las familias a saldar sus deudas. Este tipo de medidas podrían influir en la dinámica del crédito y en la recuperación económica. Además, la evolución de las tasas de interés y su impacto en el consumo será un factor clave a seguir en los próximos meses, dado que el Banco Central mantiene la tasa Selic en 14,75% anual, lo que podría afectar tanto a los consumidores como a las empresas en su capacidad de financiamiento.