Una empresa comercializadora argentina, Cinergia, ha realizado la primera importación de gas natural desde el norte de Chile a través del Gasoducto Norandino, una operación que había estado reservada para la estatal Energía Argentina (Enarsa) durante más de dos décadas. Este hito se llevó a cabo entre el 11 y 12 de marzo, con un volumen de hasta dos millones de metros cúbicos, marcando un cambio significativo en la dinámica del mercado energético argentino.

La operación implicó la regasificación y compresión del gas en la planta de Mejillones, en la costa del Pacífico chileno, y su posterior inyección en el sistema de transporte argentino. Este gasoducto, inaugurado en 1999, fue originalmente diseñado para exportar gas, pero la reciente reversión de su flujo permite ahora la importación, lo que representa un avance en la diversificación de las fuentes de suministro energético para Argentina.

La importación se produce en un contexto donde Argentina ha dejado de depender de las importaciones regulares de gas desde Bolivia, gracias a la producción de Vaca Muerta. Sin embargo, la falta de infraestructura adecuada para cubrir la demanda invernal en el norte del país ha llevado a los actores privados a buscar alternativas, como esta importación desde Chile, para asegurar el abastecimiento de energía.

Este movimiento se alinea con la política de desregulación del mercado energético impulsada por el gobierno argentino, que permite a las empresas gestionar su propio abastecimiento. La intención de Cinergia es establecer esta modalidad de importación como una operación regular, lo que podría tener un impacto positivo en la estabilidad del suministro energético en Argentina durante los meses de mayor demanda.