- La privatización de Transener, que opera más de 12,000 kilómetros de líneas de alta tensión, se estima en más de US$ 206,2 millones.
- Edenor, Genneia y Central Puerto son los tres grupos argentinos que han presentado propuestas para la compra.
- La venta de acciones de Enarsa en Citelec marca el fin de un período de participación estatal en el sector energético.
- Desde 2014, el Estado argentino no ha invertido en nuevas redes de transporte eléctrico, lo que ha generado restricciones en la oferta.
- La adjudicación de esta concesión se espera para junio, lo que podría abrir nuevas oportunidades de inversión en el sector energético.
La privatización de la mayor red de transmisión eléctrica de Argentina, Transener, ha comenzado a tomar forma con la presentación de propuestas por parte de tres grupos argentinos. La venta de acciones de la empresa estatal Energía Argentina (Enarsa) en la transportadora eléctrica Transener, que se estima superará los US$ 206,2 millones, ha atraído la atención de importantes empresarios locales. Este martes, los interesados realizaron sus presentaciones a través de la plataforma ContratAr, marcando el inicio de un proceso que podría redefinir el panorama energético en el país.
Los grupos que han mostrado interés en adquirir el 50% de Enarsa en Citelec, que posee el 52,65% de Transener, incluyen a Edenor, Genneia y Central Puerto. Edenor, la distribuidora eléctrica que opera en el norte de la Ciudad de Buenos Aires, está respaldada por un consorcio de empresarios que incluye a José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti. Por otro lado, Genneia, liderada por Jorge Pablo Brito, se ha asociado con Edison Inversiones, un grupo que ha crecido rápidamente en el sector eléctrico en los últimos años. Central Puerto, la principal compañía privada de generación eléctrica en Argentina, también está en la carrera, lo que sugiere una competencia intensa entre actores establecidos y nuevos entrantes en el mercado.
La privatización de Transener representa un cambio significativo en la política energética del país, ya que marca el fin de un período en el que el Estado tuvo un papel activo en la transmisión y transformación de energía eléctrica. Desde la Secretaría de Energía, se ha indicado que esta venta restablece el esquema previsto en el Marco Regulatorio Eléctrico, donde se prioriza la participación del sector privado en la prestación del servicio público de transporte de energía, bajo control estatal. Este cambio podría tener implicaciones importantes para la inversión en infraestructura energética, especialmente en un contexto donde la demanda de energía sigue creciendo a un ritmo del 3% anual.
La importancia de esta privatización radica en que Transener opera más de 12,000 kilómetros de líneas de alta tensión, lo que la convierte en una pieza clave del sistema eléctrico argentino. Sin embargo, la falta de inversión estatal en nuevas redes desde 2014 ha generado restricciones en la capacidad de oferta, especialmente en el sector de energías renovables. Con la creciente demanda y la necesidad de modernizar la infraestructura, la adjudicación de esta concesión podría abrir la puerta a nuevas inversiones que fortalezcan el sistema eléctrico del país.
De cara al futuro, el cronograma de la privatización continuará con la apertura de las ofertas económicas, y se espera que la adjudicación se concrete en junio. Este proceso será crucial para determinar quiénes serán los nuevos actores en el sector eléctrico argentino y cómo se adaptarán a las necesidades del mercado. Los inversores deberán estar atentos a los resultados de esta licitación, ya que podrían influir en la dinámica del mercado energético y en las oportunidades de inversión en el país en los próximos meses.
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