El reciente descenso en el precio del dólar ha sorprendido al mercado, cerrando su cotización oficial en $1.365, lo que representa una caída significativa respecto al inicio del año. En este contexto, los inversores están volcando su atención hacia el carry trade con bonos CER, buscando aprovechar la estabilidad cambiaria y obtener ganancias en dólares. La licitación del Tesoro Nacional, que logró un rollover del 108%, muestra un claro interés por los títulos indexados por CER, que representaron el 62,9% de la colocación.

La inflación, que alcanzó un 2,95% en febrero, y las tasas de interés de los plazos fijos que rondan el 2,08%, están llevando a los inversores a preferir activos en pesos. Federico Glustein, economista, menciona que la cosecha gruesa podría contribuir a una mayor estabilidad en el tipo de cambio hacia la mitad del año, aunque advierte que la segunda mitad podría traer incertidumbres debido a la disminución del flujo estacional del agro.

Las nuevas LECAP emitidas por el Tesoro, con tasas efectivas mensuales de 2,59% y 2,51%, han atraído la atención de los inversores, aunque la demanda se ha concentrado en los títulos CER de corto plazo. Esto refleja una preferencia por la cobertura inflacionaria, incluso a costa de resignar rendimiento real. La situación actual del dólar, que se mantiene bajo, podría cambiar en el futuro, especialmente si se considera el contexto internacional volátil que incluye tensiones geopolíticas.

Con la posibilidad de una depreciación gradual del dólar y episodios de volatilidad, los activos atados al IPC se perfilan como el refugio más elegido por los inversores. La evolución de la inflación y su relación con las tasas de interés serán variables clave a seguir en los próximos meses, ya que influirán en las decisiones de inversión y en el comportamiento del mercado cambiario.