El Departamento de Energía de Estados Unidos ha anunciado que a finales de la próxima semana comenzarán a llegar al mercado 86 millones de barriles de crudo de su reserva estratégica. Esta medida se enmarca en un acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía para liberar un total de 400 millones de barriles, con el objetivo de mitigar el impacto económico de la guerra en Oriente Próximo y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte de petróleo mundial.

La Casa Blanca ha expresado su preocupación por el aumento del precio del petróleo, que ha alcanzado niveles cercanos a los 100 dólares por barril, lo que representa un incremento del 40% desde el inicio de los bombardeos en Irán. Este aumento ha repercutido directamente en los precios de los combustibles en Estados Unidos, que han subido un 25% en las últimas dos semanas, afectando a los consumidores y a la economía en general.

La estrategia de liberar reservas busca no solo estabilizar los precios del petróleo, sino también fortalecer la Reserva Estratégica de Petróleo mediante un mecanismo de intercambio con las empresas petroleras. Este enfoque permitirá que las compañías devuelvan el petróleo prestado junto con barriles adicionales, asegurando así un suministro confiable en un periodo de gran incertidumbre global.

La liberación de reservas es la mayor en la historia de la AIE y se produce en un contexto de crisis energética exacerbada por la guerra en Oriente Medio. La situación en el estrecho de Ormuz, que maneja aproximadamente el 20% del petróleo mundial, añade una capa de complejidad a la ya volátil situación del mercado energético internacional.