Las bolsas de Nueva York finalizaron la jornada del viernes 13 de marzo con caídas significativas, cerrando una semana marcada por la aversión al riesgo. La prolongación del conflicto en Oriente Medio ha generado preocupaciones sobre un aumento sostenido en los precios del petróleo, lo que podría impactar negativamente en la actividad económica global. Esta situación ha llevado a los inversores a adoptar una postura más cautelosa, reflejada en la caída de los principales índices bursátiles.

El Dow Jones, uno de los principales índices de referencia, cerró con una baja del 0,25%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq registraron descensos de 0,61% y 0,93%, respectivamente. En el transcurso de la semana, el Dow cayó casi un 2%, el S&P perdió un 1,6% y el Nasdaq retrocedió un 1,26%. A pesar de estas caídas, el S&P 500 se encuentra a menos del 5% de su máximo histórico alcanzado en enero, lo que indica que, aunque las noticias son negativas, la corrección no ha sido tan drástica como se podría esperar.

Las expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal (Fed) también han influido en el ánimo del mercado. Con la inflación en aumento, se anticipa que el Fed mantenga las tasas de interés en su próxima reunión, lo que ha llevado a los analistas a ajustar sus proyecciones sobre futuros recortes de tasas. Barclays, por ejemplo, ha pospuesto sus expectativas de recortes de junio a septiembre, lo que refleja una revisión al alza de la inflación esperada.

En el ámbito corporativo, algunas empresas han sufrido caídas significativas en sus acciones, como Adobe, que vio un descenso del 8% tras la renuncia de su CEO, y Ulta Beauty, que cayó un 14,2% por resultados decepcionantes. Estas fluctuaciones en el mercado reflejan la incertidumbre general y la presión que enfrentan las empresas en un entorno económico volátil.