El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ha reportado que la deuda externa de Argentina se situó en el 46,9% del Producto Bruto Interno (PBI) al cierre del primer trimestre de 2026. Este dato representa una disminución notable respecto al 48,4% registrado a fines de 2025, marcando la primera reducción en cinco trimestres. Sin embargo, es importante señalar que, en comparación interanual, la proporción de la deuda sobre el PBI ha aumentado, lo que refleja una tendencia preocupante para la economía local.

El stock de deuda externa bruta alcanzó los 321.783 millones de dólares al 31 de marzo de 2026, lo que implica un incremento del 0,7% (aproximadamente 2.261 millones de dólares) en relación al cuarto trimestre de 2025. Este aumento se debe, en gran medida, a las operaciones de Repo realizadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para hacer frente a vencimientos anteriores. A pesar de este incremento en términos nominales, el crecimiento del PBI en dólares fue más significativo, lo que llevó a una reducción en el peso de la deuda sobre la economía.

Es relevante mencionar que el porcentaje de deuda que recibió el gobierno de Javier Milei al asumir el cargo era del 44,8%, lo que indica que la situación ha empeorado desde entonces. Además, la cifra actual se encuentra muy por encima del mínimo del 39,1% alcanzado durante el último trimestre de 2024, lo que sugiere que la gestión actual enfrenta desafíos significativos en la contención del endeudamiento. La composición de la deuda también revela que el 67,3% está denominada en dólares, mientras que los Derechos Especiales de Giro (DEGs) del Fondo Monetario Internacional representan el 19,8% y el yuan el 6,5%. La deuda en moneda local es mínima, con solo un 2,1% del total.

Para los inversores, el aumento en la deuda externa podría generar preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal del país. La dependencia de financiamiento externo, especialmente en un contexto de alta inflación y devaluación del peso, puede complicar la capacidad del gobierno para cumplir con sus obligaciones. Además, el hecho de que una parte significativa de la deuda esté en dólares puede aumentar la vulnerabilidad ante fluctuaciones en el tipo de cambio, lo que podría impactar negativamente en la estabilidad económica del país.

A futuro, será crucial observar cómo el gobierno argentino maneja la situación de la deuda, especialmente en el contexto de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y otros acreedores. Las decisiones que se tomen en los próximos meses, así como la evolución de la economía global y regional, influirán en la capacidad del país para reducir su carga de deuda. Eventos como la publicación de datos económicos y las decisiones de política monetaria del BCRA serán indicadores clave a seguir para entender la dirección de la economía argentina.