- El índice dólar alcanzó 101,60 puntos, su nivel más alto desde mayo de 2025.
- El oro cayó un 3,3% a 3.973,79 dólares la onza, su menor valor desde noviembre de 2025.
- El euro se depreció a 1,1354 dólares, cerca de su nivel más bajo en un año.
- El yen japonés se situó en 161,77 unidades por dólar, cerca de niveles críticos para intervención cambiaria.
- Las expectativas de nuevas subas de tasas por parte de la Fed aumentaron tras su última reunión.
- El PCE, índice de precios preferido por la Fed, se publicará a finales de este mes y será crucial para la política monetaria.
El dólar global ha alcanzado su nivel más alto en un año, cotizando a 101,60 puntos en el índice que mide su valor frente a una cesta de monedas. Este incremento del 0,21% se produce en un contexto donde los inversores ajustan sus expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, que podría implementar nuevas subas de tasas de interés antes de fin de año. La fortaleza del billete verde se ha visto impulsada por la búsqueda de activos refugio y la creciente preocupación por la inflación en Estados Unidos.
En la última reunión de la Reserva Federal, se reforzó la idea de que el organismo está comprometido con el combate a la inflación, lo que ha llevado a los operadores a aumentar sus apuestas sobre nuevas subas de tasas. Esto ha generado un efecto dominó en los mercados, donde el oro ha caído a mínimos de más de siete meses, cotizando a 3.973,79 dólares la onza, mientras que otros metales preciosos como la plata y el platino también han sufrido importantes pérdidas. La caída del oro, que acumula una baja superior al 29% desde su máximo histórico a fines de enero, refleja la menor atracción de activos que no generan intereses en un entorno de tasas más altas.
El euro ha sido una de las monedas más afectadas por la apreciación del dólar, cayendo por tercera jornada consecutiva y alcanzando un valor de 1,1354 dólares. Esta caída se debe a la percepción de que el Banco Central Europeo tiene menos margen para endurecer su política monetaria en comparación con la Reserva Federal. Por otro lado, el yen japonés también se ha debilitado, acercándose a niveles que podrían llevar a las autoridades japonesas a intervenir en el mercado cambiario si se supera la barrera de 161,96 yenes por dólar.
Para los inversores argentinos, la fortaleza del dólar podría tener implicancias significativas. Un dólar más fuerte puede afectar las cotizaciones de los activos locales, especialmente aquellos que dependen de la exportación. Además, el aumento de tasas en Estados Unidos podría generar un flujo de capitales hacia ese país, lo que podría presionar aún más al peso argentino. La situación del dólar MEP y el riesgo país son indicadores clave a seguir, ya que un dólar más fuerte puede incrementar la presión sobre estos activos.
A futuro, los inversores deben estar atentos a la publicación del índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) en Estados Unidos, que se espera para finales de este mes. Este dato será crucial para evaluar la dirección futura de la política monetaria de la Fed. Además, las próximas decisiones del Banco Central Europeo y las reacciones del mercado japonés ante la debilidad del yen también serán factores a considerar en el análisis del contexto regional y global.
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