- El dólar oficial subió un 4,5% en junio, alcanzando $1.490.
- A nivel global, el dólar está en su nivel más alto desde noviembre de 2025.
- El riesgo país argentino se mantiene alrededor de 400 puntos básicos, tocando mínimos en ocho años.
- El economista Miguel Kiguel considera que el aumento del dólar no es preocupante, ya que el peso está recuperando terreno.
- Las expectativas de suba de tasas por parte de la Reserva Federal están impulsando el fortalecimiento del dólar a nivel internacional.
- El Gobierno argentino enfrenta la presión de refinanciar vencimientos en moneda extranjera para evitar tensiones cambiarias.
El dólar oficial cerró este martes en $1.490, acercándose al precio máximo del año, que se registró en $1.495 durante la primera semana de enero. Este incremento del 4,5% en el mes es significativo, especialmente considerando que se espera que supere la inflación de junio, que ronda el 15%. Este movimiento se debe a un fenómeno local, donde el Gobierno ha utilizado un margen para reencauzar la desinflación que se había descontrolado a finales del año pasado. En el contexto anual, el dólar oficial ha subido solo un 0,7%, lo que contrasta con la inflación mencionada, lo que sugiere una cierta estabilidad en el tipo de cambio.
A nivel global, el dólar ha alcanzado su nivel más alto desde noviembre de 2025, según el índice de Bloomberg. Esto implica que monedas como el peso argentino, el euro y el yen se están depreciando frente a la divisa estadounidense. Para los productores y exportadores argentinos, esta depreciación del peso puede ser una buena noticia, ya que podría ayudar a mejorar sus márgenes, que han estado bajo presión en los últimos tiempos. La flexibilidad del sistema cambiario argentino debería permitir amortiguar estos movimientos globales, aunque la situación sigue siendo delicada.
El aumento del dólar a nivel internacional se debe en parte a las expectativas de que la Reserva Federal de EE.UU. suba las tasas de interés, tras las declaraciones del nuevo presidente, Kevin Warsh, quien se comprometió a llevar la inflación al rango del 2%. En lo que va del año, el dólar global ha subido un 1,7%, lo que añade presión sobre las monedas locales, incluido el peso argentino. Según el economista Miguel Kiguel, este movimiento no debería ser motivo de preocupación, ya que el peso parece estar recuperando algo de terreno en lugar de seguir atrasándose.
Sin embargo, el ex secretario de Finanzas advierte que la presión cambiaria podría persistir en el corto plazo. Esto se debe a que aún no se ha sentido completamente el efecto de la desaceleración en la liquidación del agro, que sigue en niveles elevados. Además, un entorno de tasas más altas y precios del petróleo más bajos podría ejercer más presión sobre el peso, revirtiendo parte del viento de cola que se había experimentado en meses anteriores. La situación es compleja y el Gobierno deberá manejar con cuidado sus políticas económicas para evitar un descontrol cambiario.
En cuanto a los planes del Gobierno, el riesgo país ha tocado mínimos en ocho años, lo que ha reavivado el debate sobre el retorno de Argentina a los mercados internacionales. Actualmente, ronda los 400 puntos básicos, aunque no ha logrado perforar este nivel. Ayer, los bonos en dólares bajo legislación extranjera sufrieron un traspié debido a datos negativos en la Bolsa estadounidense. Con las elecciones de 2027 en el horizonte, tanto el mercado como el FMI sugieren que el Gobierno debería buscar financiamiento no para aumentar la deuda, sino para refinanciar vencimientos en moneda extranjera. Esto podría ser crucial para mantener la estabilidad cambiaria y evitar tensiones adicionales en el segundo semestre del año.
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