El Banco Central de la República Argentina (BCRA) registró el 23 de junio su menor compra de dólares en casi cuatro meses, adquiriendo apenas u$s20 millones en términos netos. Esta cifra representa solo el 3% del volumen total operado en el mercado oficial, que alcanzó u$s648 millones. A pesar de que el saldo comprador del mes asciende a u$s1.176 millones, la intervención del BCRA ha mostrado una clara desaceleración, lo que genera inquietud en el mercado cambiario.

Las reservas internacionales brutas del BCRA también sufrieron una caída de u$s38 millones, cerrando en u$s47.469 millones. Esta disminución se debe, en gran parte, a la depreciación del oro, que retrocedió un 1,55%, afectando el valor contable de las tenencias del Central. Además, las fluctuaciones en las monedas que componen la canasta del DEG (Derechos Especiales de Giro) han contribuido a la presión sobre las reservas, ya que el euro y la libra se depreciaron frente al dólar, lo que impacta en la valoración de los activos en dólares.

El contexto actual muestra que, aunque el BCRA continúa comprando divisas, lo hace con menor intensidad. En comparación con mayo, donde las compras acumuladas alcanzaron u$s1.840 millones hasta la misma fecha, junio presenta un panorama más complicado, con una participación del BCRA en el mercado mucho menor que el 30% observado en meses anteriores. Esta situación se agrava por la menor liquidación del sector agroexportador y un aumento en la demanda de cobertura, lo que limita la capacidad del BCRA para intervenir sin provocar un aumento en el tipo de cambio.

En el frente cambiario, el dólar mayorista experimentó un incremento del 0,68%, cerrando en $1.471,5 para la venta. Esta suba refleja la presión sobre el tipo de cambio oficial, que ha recuperado terreno en las últimas ruedas. Sin embargo, aún se encuentra lejos del techo del esquema de bandas, que está fijado en $1.742,24, aunque la distancia se ha reducido a un 16,84%. Por otro lado, los dólares alternativos también han mostrado un aumento, con el MEP subiendo un 1,50% y el contado con liquidación avanzando un 1,90%.

La curva de futuros ha seguido la tendencia del mercado spot, con subas generalizadas en los contratos de futuros. Las tasas implícitas han aumentado, alcanzando un 1,03% mensual para junio y un 1,66% para julio. Esto indica que los inversores están ajustando sus expectativas frente a un tipo de cambio que se mueve con mayor rapidez. Además, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) sugiere que el dólar mayorista podría alcanzar los $1.476 para agosto, lo que implica que el mercado ya anticipa un tipo de cambio más elevado en el corto plazo.

El desafío para el Gobierno argentino será manejar simultáneamente la acumulación de reservas, la presión del dólar oficial y la demanda de cobertura en los mercados financieros. La reciente compra de u$s597 millones por parte del Tesoro al BCRA también ha afectado las reservas netas, que se estiman en torno a u$s2.085 millones. A medida que se acercan los vencimientos de deuda, el Gobierno deberá encontrar un equilibrio entre satisfacer las necesidades de financiamiento y evitar que la presión cambiaria se intensifique, lo que podría llevar a un escenario más complicado en el futuro cercano.