El Mundial 2026 se presenta en un contexto de inflación y presupuestos ajustados, pero el fútbol sigue siendo un motor de consumo. A pesar de que los mexicanos enfrentan una confianza del consumidor de 44.4 puntos y una inflación de alimentos del 5.35%, se espera que millones de hogares adquieran televisores nuevos. Este fenómeno no se debe a una necesidad, sino a un deseo de mejorar la experiencia de ver los partidos, lo que refleja una tendencia hacia la economía de la experiencia.

Desde el Mundial de Brasil 2014, Circana ha documentado un patrón claro: las ventas de televisores aumentan cerca del 30% durante los mundiales, representando más de dos tercios de las ganancias de la industria tecnológica en esos períodos. En 2018, durante el Mundial de Rusia, se observó una tendencia similar, y Qatar 2022, aunque atípico por coincidir con el Buen Fin y las festividades navideñas, marcó el mejor año en volumen de unidades vendidas. Esto indica que el apetito del consumidor por mejorar su experiencia de visualización no ha disminuido, sino que ha evolucionado en cuanto a cuándo y cómo compran.

El calendario del Mundial 2026 ilustra esta evolución en el consumo. El Hot Sale, un evento de descuentos en línea, se llevó a cabo justo antes del inicio del torneo, lo que demuestra cómo los consumidores ahora monitorean precios y comparan opciones durante semanas. Este cambio en el comportamiento de compra implica que el impulso de consumo ya no es repentino, sino que se distribuye a lo largo del tiempo, permitiendo a los compradores tomar decisiones más informadas y estratégicas.

Además, los canales de venta han cambiado significativamente. En 2018, cerca del 50% de las ventas de televisores se realizaron a través de autoservicios, mientras que para 2024, se prevé que el canal online represente el 23% del valor de la categoría. Aunque las tiendas físicas siguen siendo importantes para quienes desean comparar productos y recibir asesoría, el proceso de compra ha comenzado mucho antes de llegar a la tienda, lo que resalta la importancia del comercio electrónico en la actualidad.

Más allá de los televisores, cada edición del Mundial amplía el menú de productos que los consumidores buscan. En 2018, las barras de sonido empezaron a ganar popularidad, y en 2022, las bocinas tipo party speaker registraron crecimientos notables. Esto indica que los consumidores no solo buscan mejorar la calidad de la imagen, sino también la experiencia general de disfrutar del evento. Además, se espera que el torneo atraiga más de 5.5 millones de visitantes adicionales a México, generando una derrama económica superior a los 60,000 millones de pesos, lo que beneficiará directamente al turismo y la hostelería, así como indirectamente al comercio y entretenimiento.

La pregunta crucial para marcas y minoristas no es si el fútbol impulsa el consumo, sino cuánto de ese movimiento pueden capitalizar y en qué momento del calendario deben posicionarse para hacerlo. El silbatazo inicial fue el 11 de junio, pero el partido económico ya había comenzado mucho antes. Las marcas deben estar preparadas para aprovechar este impulso y adaptarse a las nuevas dinámicas de consumo que se han establecido en la era digital.