Rizobacter, una de las principales empresas del sector agroindustrial en Argentina, ha logrado reestructurar más de US$42 millones de deuda, obteniendo una adhesión superior al 86% en su propuesta. Esta reestructuración incluye la extensión de los vencimientos de la deuda hasta 2029, lo que ha llevado a la calificadora FIX a elevar la calificación crediticia de la compañía de CC (arg) a B (arg), con una perspectiva estable. Además, todas las obligaciones negociables vigentes, incluidas las Series VIII, IX, X y XI, también vieron un aumento en sus calificaciones, así como la calificación de emisor de corto plazo, que pasó de C (arg) a B (arg). Esta mejora en la calificación es un indicativo de la confianza del mercado en la capacidad de la empresa para cumplir con sus obligaciones financieras en el futuro cercano.

El éxito de la reestructuración se atribuye principalmente al canje de las Obligaciones Negociables Series IX y X, que permitió a Rizobacter despejar vencimientos que estaban programados para 2026. A partir de esta operación, la empresa tiene un saldo de US$7 millones que deberá afrontar el 28 de junio. La nueva estructura de capital incluye la emisión de nuevos títulos Serie XI a una tasa anual fija del 9%, reemplazando compromisos que originalmente vencían entre 2026 y 2027. Esto no solo mejora la flexibilidad financiera de Rizobacter, sino que también le permite concentrarse en su crecimiento y desarrollo a largo plazo.

A pesar de la mejora en la calificación, FIX ha señalado que existen factores que limitan una mayor elevación en la nota. La calificadora ha advertido sobre la deteriorada flexibilidad financiera de la compañía y la baja generación de flujos de efectivo en términos históricos. Actualmente, el apalancamiento se mantiene elevado, con una deuda neta que equivale a 9,2 veces el EBITDA, aunque ha disminuido desde las 19 veces registradas en junio de 2025. La cobertura de intereses se encuentra en apenas 0,7 veces, lo que indica que la empresa aún enfrenta desafíos significativos en su gestión financiera.

El vínculo de Rizobacter con Bioceres Crop Solutions, su controlante, también es un punto de preocupación. La calificadora ha señalado que el estrés financiero de Bioceres podría afectar la flexibilidad financiera y operativa de Rizobacter. En enero de 2026, se ejecutó judicialmente una garantía de Pro Farm Group por un monto de US$15 millones, lo que añade incertidumbre sobre la capacidad de Rizobacter para manejar su deuda en el futuro. Para que la calificación mejore nuevamente, FIX ha establecido condiciones claras, como la necesidad de que la firma logre recomponer sus flujos de manera que alcance un margen superior al 10%, en comparación con el 6,2% actual.

Mirando hacia el futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de los flujos de caja de Rizobacter y su capacidad para cumplir con los vencimientos de deuda. La próxima fecha clave será el 28 de junio, cuando la empresa deberá realizar un pago de US$7 millones a los tenedores de obligaciones que ingresaron al canje. Además, es crucial que Rizobacter continúe generando flujos de fondos libres positivos y mejore su margen operativo para evitar una posible degradación de su calificación crediticia. La situación de Bioceres también será un factor determinante en la estabilidad financiera de Rizobacter, por lo que cualquier noticia relacionada con su situación financiera podría tener un impacto significativo en la empresa.