El dólar mayorista cerró este lunes en $1.462 para la venta, marcando su sexta suba consecutiva. Este incremento representa un avance de $1 respecto a la jornada anterior y un crecimiento del 3,8% en lo que va de junio. En el segmento informal, el dólar blue también mostró un aumento, alcanzando los $1.495, muy cerca de la barrera de los $1.500. Esta presión alcista en el mercado cambiario se produce en un contexto de menor liquidación de divisas por parte del sector agroexportador, lo que podría complicar la oferta de dólares en el corto plazo.

En paralelo, el riesgo país se redujo a 422 puntos básicos, el nivel más bajo desde abril de 2018. Esta caída en el riesgo país se da en un momento en que los bonos soberanos en dólares están mostrando subas, lo que indica un posible aumento en la confianza de los inversores hacia la deuda argentina. A pesar de la situación económica compleja, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha logrado acumular reservas, superando la meta anual acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El BCRA ha mantenido un saldo comprador en el mercado de cambios durante 111 ruedas consecutivas, adquiriendo USD 50 millones en la última jornada. En total, las compras del BCRA en junio ascienden a aproximadamente USD 1.000 millones, lo que ha contribuido a que las reservas brutas se acerquen a los USD 47.500 millones. Sin embargo, la presión sobre el tipo de cambio podría intensificarse si la liquidación de divisas por parte del agro no mejora en las próximas semanas.

El comportamiento de las acciones en el mercado local fue negativo, con el índice S&P Merval retrocediendo un 0,4% y cerrando en 3.287.577 puntos. Las caídas más significativas se observaron en los ADR argentinos, donde Grupo Supervielle lideró las pérdidas con un descenso del 4,8%. Este comportamiento negativo se atribuye a la debilidad de los papeles bancarios y energéticos, así como a la reciente baja del petróleo Brent por debajo de los USD 80, lo que afecta a las expectativas de crecimiento en esos sectores.

De cara al futuro, los inversores deben prestar atención a la evolución del tipo de cambio y a la liquidación de divisas por parte del agro, especialmente con la llegada de la cosecha. Además, la próxima revisión del MSCI podría influir en el comportamiento de las acciones argentinas, dado que la ausencia de señales positivas en la última revisión generó incertidumbre en el mercado. La situación en Brasil también merece seguimiento, ya que cualquier cambio en su política económica podría repercutir en el contexto regional y en las expectativas de los inversores argentinos.