Los minerales críticos se están posicionando como una nueva oportunidad de inversión en Brasil, especialmente en el contexto de las tierras raras y el cobre. Según un análisis del Itaú BBA basado en un informe de S&P Global, el país posee la segunda mayor reserva mundial de tierras raras, pero enfrenta una ventana de oportunidad que podría cerrarse en menos de dos años. Esto se debe a que las políticas gubernamentales pueden cambiar y a la falta de capacidad de procesamiento, un área donde Brasil aún tiene mucho que mejorar en comparación con líderes como China.

La comparación con China es significativa, ya que este país no solo tiene la mayor reserva de tierras raras, sino que también ha estado expandiendo su capacidad de refinación desde los años 90. Mientras que Brasil tiene ventajas geológicas, su capacidad de procesamiento es insuficiente, lo que limita su competitividad en el mercado global. En este sentido, los analistas destacan que los minerales críticos están siendo tratados más como activos financieros vinculados a la inteligencia artificial que como commodities tradicionales, lo que refleja un cambio en la dinámica del mercado.

El informe también señala que la demanda de minerales críticos está siendo impulsada por factores geopolíticos y cambios en la cadena de valor, en lugar de la oferta y la demanda tradicionales. Esto significa que Brasil debe actuar rápidamente para aprovechar su posición geológica favorable antes de que se cierren las oportunidades. Sin embargo, el acceso al financiamiento sigue siendo un obstáculo, especialmente para las empresas más pequeñas, y el marco regulatorio aún está en desarrollo, lo que podría retrasar la implementación de proyectos clave.

En el sector del cobre, la demanda global está proyectada para crecer de 28,4 millones a 42,3 millones de toneladas entre 2025 y 2040, lo que podría resultar en un déficit de aproximadamente 10 millones de toneladas. Esto se debe a que el tiempo promedio de desarrollo de nuevas minas es de 17,8 años, lo que limita la capacidad de respuesta a la creciente demanda. A pesar de que actualmente hay un superávit en el cobre refinado, la situación puede cambiar rápidamente debido a la falta de inversión en minería en comparación con otros sectores como la inteligencia artificial.

Finalmente, en el mercado de litio, se observa una transición hacia un entorno más sensible a la oferta. Después de alcanzar precios récord en 2022, el litio ha visto una caída significativa en su valor, aunque se espera que haya un déficit estructural hasta 2030-2035. Argentina está emergiendo como un nuevo polo de producción en este sector, lo que podría tener implicaciones para la competitividad de Brasil en el mercado de minerales críticos. Los inversores deben estar atentos a los desarrollos regulatorios y a las inversiones en infraestructura que podrían determinar el futuro del sector en la región.