La proximidad de las elecciones en Brasil, con Flávio Bolsonaro como uno de los candidatos favoritos, ha generado inquietud en Pekín. La posibilidad de un gobierno alineado con las políticas de Donald Trump podría frenar las iniciativas de desdolarización en el comercio bilateral. Desde 2009, China se ha consolidado como el principal socio comercial de Brasil, especialmente en el sector de commodities como soja, petróleo y mineral de hierro, lo que hace que cualquier cambio en la política brasileña sea de gran interés para el gigante asiático.

En 2025, Brasil recibió la mayor parte de las inversiones chinas, lo que demuestra la importancia de esta relación. Sin embargo, ejecutivos de empresas chinas y diplomáticos han expresado su preocupación por la repetición de tensiones que marcaron la administración de Jair Bolsonaro. En particular, la integración financiera entre ambos países es un punto crítico, ya que durante el gobierno de Lula se estableció una cámara de compensación de monedas que permitió transacciones sin el uso del dólar, facilitando el comercio directo entre el real y el yuan.

Las recientes transacciones realizadas por empresas brasileñas como Eldorado Celulose, que utilizó yuanes para liquidar operaciones, son vistas como un primer paso hacia una mayor desdolarización. Sin embargo, la mayoría de las transacciones aún se realizan en dólares, lo que indica que el camino hacia una mayor integración financiera es gradual. Además, se anticipa que el gobierno brasileño emita 'panda bonds' en el mercado chino, lo que podría ser un hito en la financiación bilateral.

El temor de Pekín se centra en que un gobierno de Flávio Bolsonaro podría llevar a un retroceso en la cooperación institucional entre Brasil y China. Las tensiones pasadas, como la prohibición de Jair Bolsonaro a sus ministros de recibir al embajador chino, han dejado una huella en la relación bilateral. A pesar de esto, China sigue siendo el mayor socio comercial de Brasil, y la dependencia económica entre ambos países es difícil de deshacer.

A medida que se acercan las elecciones, la visita del viceprimer ministro chino a Brasil ha sido pospuesta, lo que podría retrasar la próxima reunión de la Comisión Sino-Brasileña de Alto Nivel. Esto refleja la cautela de Pekín ante un posible cambio en la administración brasileña. En este contexto, es crucial observar cómo se desarrollan las relaciones entre Brasil y China, especialmente si Flávio Bolsonaro asume la presidencia y cómo esto podría afectar el comercio y las inversiones entre ambos países.