- Las solicitudes para conectarse a la red eléctrica brasileña han alcanzado un número récord, con conexiones que podrían demorarse hasta 2030.
- El gobierno federal implementó un sistema competitivo donde quienes ofrezcan el mayor bono por kW de capacidad de conexión tendrán prioridad.
- La infraestructura de transmisión en São Paulo y el Nordeste es insuficiente para satisfacer la creciente demanda, especialmente en áreas cercanas al puerto de Pecém.
- El ONS analizará 61 solicitudes de conexión, de las cuales 38 son de data centers, lo que refleja la presión sobre la infraestructura existente.
- Se espera que el ONS anuncie los resultados de los leilões hasta octubre, determinando qué consumidores podrán interconectarse entre 2027 y 2029.
- La planificación del sector eléctrico incluye la incorporación de cargas intensivas en el Nordeste, pero la competencia por el acceso a la red seguirá siendo intensa.
Brasil enfrenta un récord de solicitudes para conectar grandes consumidores a su red de transmisión eléctrica, conocida como el grid. Este aumento en la demanda podría llevar a que las conexiones se realicen solo después de 2030, según datos públicos y testimonios de empresas del sector. La situación ha generado preocupación en la industria, que ahora debe competir con los data centers por el acceso a la infraestructura eléctrica.
Las empresas que buscan conectarse a la red deben participar en un proceso competitivo establecido por el gobierno federal en diciembre pasado. Este sistema premia a quienes ofrezcan el mayor bono financiero por cada kilovatio (kW) de capacidad de conexión disponible. Para poner esto en perspectiva, una ducha eléctrica tiene una potencia de alrededor de 5 kW, mientras que los proyectos en discusión involucran cientos de miles de kW. Esto ha llevado a una competencia desproporcionada entre la industria de base y los data centers, que requieren grandes cantidades de energía.
La Asociación Brasileña de Grandes Consumidores de Energía (Abrace) ha señalado que el problema no es la falta de energía en el país, sino las limitaciones en la infraestructura de transmisión, especialmente en São Paulo y el Nordeste, cerca del puerto de Pecém. El Ministerio de Minas y Energía (MME) ha planeado obras para abrir aproximadamente 8 GW de capacidad para nuevos consumidores, enfocándose en áreas como la capital paulista y Campinas. Sin embargo, la presión sobre la infraestructura existente ha aumentado debido al crecimiento acelerado de las solicitudes de acceso relacionadas con los data centers.
El MME también ha implementado un nuevo sistema de "temporadas de acceso" que reemplaza la antigua fila cronológica, permitiendo un enfoque más ágil y competitivo. Este cambio busca abordar la creciente demanda en un horizonte de hasta cinco años, aunque ha generado incertidumbre en la industria de base, que planea sus expansiones con años de anticipación. Las empresas que ya están conectadas a la red no tendrán prioridad en la evaluación de nuevas solicitudes, lo que podría limitar su capacidad de crecimiento.
El Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) tiene la tarea de analizar las solicitudes y se espera que anuncie los resultados de los leilões hasta octubre. Las primeras temporadas de acceso determinarán qué consumidores podrán interconectarse entre 2027 y 2029. Entre los competidores se encuentran gigantes tecnológicos como Microsoft y empresas del sector industrial como Gerdau y Unipar. La situación actual sugiere que la capacidad de transmisión en áreas clave seguirá siendo un desafío, lo que podría afectar el crecimiento económico y la generación de empleo en Brasil, así como tener implicaciones para los inversores que buscan oportunidades en la región.
La planificación del sector eléctrico también contempla la incorporación de cargas intensivas, como los data centers y la producción de hidrógeno de baja emisión de carbono, en el Nordeste, con un potencial de añadir 4 GW de capacidad de conexión hasta 2040. Sin embargo, la competencia por el acceso a la red seguirá siendo intensa, y las empresas de base podrían verse en desventaja frente a los grandes consumidores de energía. El ONS y la Empresa de Investigación Energética (EPE) publicarán un informe en agosto que detallará las capacidades específicas de cada punto de conexión, lo que será crucial para entender el futuro del acceso a la red en Brasil.
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