La modernización de las redes eléctricas en América Latina, especialmente en Brasil, está en el centro de un debate crucial sobre cómo financiar las inversiones necesarias. Durante el panel "Tarifas inteligentes: nuevos modelos de sostenibilidad financiera y reconocimiento de costos" en Adelatam 2026, se discutió que la transición energética no solo depende de la tecnología, sino también de la transformación de los esquemas financieros que la sustentan. Los expertos coincidieron en que los modelos de remuneración tradicionales son obsoletos y que se requieren inversiones masivas en digitalización y resiliencia climática para asegurar un futuro energético sostenible.

Diego Brancher, coordinador de Regulación Tarifaria de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica de Brasil (ANEEL), destacó que se han definido 10 proyectos que involucran a 14 distribuidoras de electricidad en Brasil. Estos proyectos buscan introducir tarifas diferenciadas que permitan a las distribuidoras experimentar con nuevos modelos tarifarios. Brancher enfatizó que este enfoque no solo busca optimizar la eficiencia operativa, sino también redefinir la relación con el usuario, lo que es esencial para la aceptación de tarifas potencialmente más altas en el futuro.

Por su parte, Julio Pungan, CFO de Centrais Elétricas de Santa Catarina S.A. (Celesc), compartió la experiencia de su estado, donde la demanda energética supera la media nacional. En este contexto, se están buscando alternativas de financiamiento competitivas. Pungan mencionó un proyecto piloto en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ha permitido la expansión de tecnología de medición en áreas urbanas clave, mostrando resultados favorables en términos de reducción de costos y mejora de la eficiencia.

Rodrigo Santander, asesor legal de EDESA S.A., analizó las limitaciones de las legislaciones vigentes en la región, que no se alinean con la rápida evolución tecnológica. En Argentina, la regulación actual, que se basa en un sistema Price Cap, no ofrece la previsibilidad necesaria para incentivar inversiones. Santander abogó por la adopción de un modelo de sandbox regulatorio, que permitiría experimentar con tarifas reducidas en barrios populares, facilitando la inclusión de sectores vulnerables en el sistema energético.

El cierre del panel estuvo a cargo de Raúl Bertero, quien subrayó que el modelo regulatorio argentino, inspirado en el modelo inglés de los 90, ha quedado obsoleto. Bertero advirtió que la modernización del sistema energético requiere inversiones significativas, especialmente en un contexto donde las tarifas aún están rezagadas. Sin embargo, proyectó un futuro donde las tarifas horarias dinámicas y la tecnología descentralizada podrían ofrecer menores costos y mayor eficiencia, siempre que se aborden las diferencias sociales existentes en la región.