En una reciente presentación del Reporte de Inflación de junio, Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), destacó que el país no ha logrado capitalizar las favorables condiciones económicas de los últimos años. A pesar de contar con altos precios de exportación, la inestabilidad política y los constantes cambios en las autoridades han obstaculizado la ejecución de inversiones. Velarde enfatizó que el cambio continuo de ministros ha generado incertidumbre, dificultando la coordinación necesaria para avanzar en proyectos de inversión.

Desde la llegada de Pedro Castillo a la presidencia, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha tenido diez cambios de funcionarios, lo que ha contribuido a la falta de continuidad en las políticas económicas. Esto ha llevado a que muchos proyectos de inversión se retrasen, afectando el crecimiento potencial del país. Según Velarde, la economía peruana ha mostrado signos de recuperación, con un crecimiento de la inversión privada del 10% en 2025 y un avance del 13.2% en el primer trimestre de este año, pero estos resultados podrían haber sido aún más positivos en un entorno más estable.

El BCRP proyecta que los términos de intercambio alcanzarán su nivel más alto en 2026, impulsados por el aumento de los precios de minerales como el cobre y el oro. Sin embargo, Velarde advirtió que el manejo fiscal actual es diferente al de períodos anteriores, donde se priorizaba la inversión pública y se lograba un superávit fiscal. En cambio, en la actualidad, ha habido un fuerte incremento del gasto corriente, lo que podría limitar la capacidad del país para enfrentar futuras crisis económicas.

La cautela del BCRP respecto al impacto del próximo gobierno en la economía es evidente. A pesar de las proyecciones de crecimiento del 3.4% para 2026 y 3.2% para 2027, Velarde considera que hay espacio para un crecimiento superior si se logra mantener la estabilidad y un mejor manejo en la nueva gestión. Esto es crucial, ya que la economía peruana necesita aprovechar al máximo las condiciones externas favorables y revertir los efectos negativos de la inestabilidad política.

En cuanto a las implicancias para los inversores, la situación actual en Perú podría generar oportunidades, especialmente en sectores vinculados a la minería y la exportación. Sin embargo, la falta de confianza en la estabilidad política podría seguir siendo un factor limitante. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan las políticas del nuevo gobierno y su capacidad para implementar reformas que fomenten la inversión y el crecimiento económico sostenido. Las elecciones y la formación del nuevo gabinete serán eventos clave a monitorear en los próximos meses, ya que definirán el rumbo económico del país.