El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha ajustado al alza su proyección de crecimiento económico para el año 2026, elevándola del 3.2% al 3.4%. Este cambio se fundamenta en una serie de indicadores que reflejan un aumento en la demanda interna y una perspectiva optimista para los sectores no primarios, que aportan un mayor valor agregado a la economía. Sin embargo, este crecimiento se ve parcialmente contrarrestado por una contracción esperada en los sectores primarios, que están bajo presión debido al pronóstico de un fenómeno de El Niño que ha pasado de moderado a fuerte, lo que podría afectar la producción agrícola y pesquera del país.

El presidente del BCRP, Julio Velarde, destacó que se espera que el Producto Bruto Interno (PBI) de los sectores primarios caiga un 1.6% este año, con todos los componentes en retroceso, a excepción de la minería. En contraste, el PBI no primario se proyecta que crecerá un 4.7%, lo que indica una robusta demanda interna y un consumo más fuerte de lo que se había anticipado anteriormente. Este aumento en la actividad económica no primaría se refleja en el crecimiento del sector construcción, que se espera que lidere el crecimiento con una expansión del 10% para este año, superando la expectativa anterior del 6%.

Los sectores de comercio y servicios también muestran un crecimiento sostenido, proyectándose un avance del 4.5% gracias a un aumento en las transacciones electrónicas y el uso de tarjetas de crédito y débito. La manufactura no primaria contribuirá con un crecimiento del 3.3%, mientras que el sector de electricidad y agua se mantendrá estable con un incremento proyectado del 3.1%. Por otro lado, la minería, que había sido objeto de proyecciones negativas, ahora se espera que crezca un 0.3% este año, lo que representa un cambio significativo respecto a la estimación inicial de -0.3%.

El BCRP también ha señalado que las exportaciones podrían alcanzar los 118,000 millones de dólares este año, impulsadas por los altos precios de los metales, especialmente el oro y el cobre. Esto es relevante en un contexto donde la inversión minera ha mostrado un crecimiento fuerte en el primer trimestre, lo que podría ser un indicativo de un repunte en la actividad económica en el sector. Sin embargo, la mejora en la minería no parece estar alineada con los altos precios de los metales, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este crecimiento.

De cara al futuro, la evolución del PBI dependerá en gran medida de las condiciones políticas y económicas que se establezcan con la llegada de un nuevo gobierno. Velarde subrayó que si se implementan políticas adecuadas y se logra una mayor estabilidad, el crecimiento podría ser aún mayor al estimado. Los inversores y analistas deben estar atentos a cómo se desarrollan estos cambios en el entorno político y económico, ya que podrían influir en las proyecciones de crecimiento y en la confianza del consumidor en el país.