- La inversión privada en Perú alcanzará un crecimiento del 12.5% en 2026, el mayor en 14 años.
- Las importaciones de bienes de consumo duradero crecieron un 38.1% entre abril y mayo de 2026.
- La inversión no residencial se proyecta crecer un 15.8%, mientras que la inversión minera aumentará un 11%.
- El consumo interno de cemento ha crecido más del 11%, indicando una recuperación en el sector de la construcción.
- El crecimiento de la inversión privada se produce en un contexto de cambio de gobierno, lo que podría generar incertidumbre.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha proyectado que la inversión privada cerrará el año 2026 con un crecimiento del 12.5%. Esta cifra representa el mayor aumento en 14 años, superando incluso el rebote del 2021 tras la pandemia. El presidente del BCRP, Julio Velarde, atribuyó este dinamismo a una combinación de factores internos y externos que han fortalecido la demanda y mejorado las expectativas económicas. En particular, se ha observado un consumo interno más robusto de lo esperado, lo que ha impulsado la inversión en diversos sectores.
Durante el primer trimestre de 2026, la inversión privada ya había mostrado un crecimiento superior al 13%. Las cifras de importaciones de bienes de capital y de construcción en abril y mayo indicaron que este crecimiento podría acercarse al 15% en esos meses. En la presentación del Programa Monetario en junio, el BCRP destacó que las importaciones de bienes de consumo duradero habían aumentado un 38.1% entre abril y mayo, mientras que las importaciones de bienes de capital se dispararon un 24.6% en el mismo periodo. Esto sugiere un ambiente económico en expansión, con un aumento significativo en la actividad económica.
El Instituto Peruano de Economía (IPE) también había anticipado que la inversión privada continuaría creciendo a doble dígito durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, el desafío radica en mantener esta tendencia en medio de un cambio de gobierno, lo que podría generar incertidumbre en el ambiente de inversión. A pesar de esto, las proyecciones son optimistas, con un crecimiento esperado del 15.8% en la inversión no residencial y un aumento del 11% en la inversión minera, que, aunque moderado, sigue siendo significativo dado el contexto de altos precios de los minerales.
El crecimiento en la inversión no minera se explica por una mayor actividad en sectores vinculados al mercado interno, como la construcción y la tecnología. Los indicadores adelantados muestran que el consumo interno de cemento ha crecido más del 11%, y el volumen de importaciones de bienes de capital ha registrado incrementos cercanos al 25%. Esto refleja una recuperación sostenida en la actividad económica, que podría tener implicaciones positivas para el empleo y el crecimiento económico en general.
A futuro, los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollará la situación política en Perú y su impacto en la inversión. La proyección de crecimiento de la inversión privada para 2026 es alentadora, pero la capacidad del nuevo gobierno para mantener la estabilidad económica será crucial. Además, el comportamiento de los precios de los minerales, que están en niveles históricos, seguirá siendo un factor determinante para la inversión minera y, por ende, para la economía peruana en su conjunto.
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