El Ministerio de Economía de Argentina anunció un superávit primario de $1,9 billones en mayo, lo que podría parecer una buena noticia a primera vista. Sin embargo, este equilibrio fiscal se ha logrado a costa de un deterioro significativo en las cuentas de las 24 provincias del país. Mientras la Nación muestra cifras positivas, las provincias enfrentan un aumento en sus déficits, lo que plantea serias preocupaciones sobre la sostenibilidad de sus finanzas públicas.

Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el superávit fiscal no ha sido resultado de una expansión en los ingresos tributarios, que continúan mostrando caídas reales en varios períodos. En cambio, se ha logrado a través de una drástica contracción del gasto público. Este ajuste ha tenido un impacto desproporcionado en las provincias, que han visto reducidas las transferencias nacionales mientras intentan mantener servicios esenciales como salud y educación. Según datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, los ingresos totales de las provincias aumentaron solo un 3,4% en términos reales entre 2024 y 2025, mientras que el gasto público creció un 6,9% en el mismo período.

El análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) revela que el resultado primario de las provincias pasó de un superávit de $4,8 billones en 2024 a un déficit de $380.000 millones en 2025. Este cambio drástico se debe a que el crecimiento del gasto ha superado el de los ingresos, lo que ha transformado un superávit fiscal en un déficit. Este fenómeno no se limita a las provincias más vulnerables, sino que también afecta a aquellas que históricamente han estado en mejor posición financiera, lo que sugiere una crisis más amplia en la gestión fiscal provincial.

Las implicancias para los inversores son significativas. A medida que las provincias luchan por equilibrar sus cuentas, podrían verse obligadas a recortar inversiones en infraestructura y servicios públicos, lo que podría afectar el crecimiento económico a largo plazo. Además, la presión sobre las finanzas provinciales podría llevar a un aumento en la emisión de deuda, lo que incrementaría el riesgo para los tenedores de bonos provinciales. En el acumulado del año, el resultado primario suma $8,02 billones, lo que representa cerca del 0,74% del PIB, pero con una recaudación tributaria que sigue en terreno negativo en términos reales, la situación se torna insostenible.

De cara al futuro, el Gobierno argentino ha ratificado su compromiso de alcanzar un superávit primario del 1,4% del PIB en 2026. Sin embargo, la recaudación tributaria continúa siendo un punto débil, y si esta tendencia persiste, el cumplimiento de las metas fiscales dependerá aún más del control del gasto. Los inversores deben estar atentos a las próximas revisiones del programa EFF con el FMI y a cómo se desarrollan las negociaciones sobre las transferencias a las provincias, ya que cualquier cambio podría tener un impacto significativo en la estabilidad fiscal del país y en la confianza de los mercados.

En resumen, aunque el superávit fiscal a nivel nacional puede parecer una señal positiva, el deterioro de las cuentas provinciales plantea un riesgo considerable para la economía argentina. La situación exige un análisis cuidadoso y un seguimiento de las políticas fiscales en los próximos meses, especialmente en el contexto de las elecciones y la presión sobre el gasto público.