- El salario mínimo vital y móvil ha caído un 39,7% desde noviembre de 2023.
- La pérdida de capacidad de compra actual es inferior a la registrada durante la crisis de 2001.
- Se han cerrado más de 26 mil empresas en el último año, con 2.011 cierres solo en marzo de 2026.
- El empleo formal ha perdido 11 mil puestos en marzo de 2026, con una disminución total de 217 mil vacantes desde noviembre de 2023.
- El modelo económico de Milei ha beneficiado a sectores como energía y minería, pero ha perjudicado a pymes y comercio tradicional.
- El 83% de la población tiene una imagen favorable de la industria nacional, y el 40% apoya su protección frente a la competencia externa.
El salario mínimo vital y móvil en Argentina ha sufrido una drástica caída del 39,7% en su capacidad de compra desde noviembre de 2023, según un informe de la Universidad de Buenos Aires. Este deterioro se ha intensificado desde que Javier Milei asumió la presidencia, con una pérdida del 15% en los primeros meses de su gobierno, seguida por un descenso adicional del 17% en enero de 2024. Actualmente, los trabajadores que perciben el salario mínimo solo pueden adquirir seis de cada diez productos que podían comprar antes de la llegada de Milei al poder, un nivel de poder adquisitivo que es incluso inferior al que se registró durante la crisis de 2001.
La situación del empleo formal también es preocupante. En marzo de 2026, se reportó la pérdida de 11 mil puestos de trabajo, lo que se suma a una disminución total de 217 mil vacantes registradas en el sector privado desde noviembre de 2023. Este contexto de destrucción de empleo se ha visto acompañado por el cierre de más de 26 mil empresas en el último año, lo que refleja un achicamiento significativo de la economía argentina. En marzo de 2026, se cerraron 2.011 sociedades, un aumento notable respecto a los 257 cierres del mes anterior, lo que indica una aceleración en el deterioro del tejido productivo.
El informe también destaca que el modelo económico implementado por Milei ha beneficiado a ciertos sectores, como el de la energía, minería y finanzas, que han visto un crecimiento en sus ingresos. Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en mejoras para la mayoría de la población. Los sectores más afectados son aquellos que dependen del empleo intensivo, como las pymes, el comercio tradicional y la construcción, que han sufrido una erosión significativa en sus ingresos y oportunidades laborales. Esta polarización en el crecimiento económico ha generado un descontento creciente entre la población, con un 83% de los encuestados expresando una imagen favorable de la industria nacional y un 40% apoyando la protección de esta frente a la competencia externa.
Las implicancias de esta situación para los inversores son claras. La caída del salario mínimo y el aumento del desempleo pueden llevar a una disminución en el consumo interno, afectando negativamente a las empresas que dependen del mercado local. Además, la destrucción de empresas y la contracción del empleo formal pueden generar un ambiente de incertidumbre que desincentive la inversión en el país. Por otro lado, los sectores que están viendo crecimiento, como el de la energía y la minería, podrían ofrecer oportunidades para aquellos que buscan diversificar sus inversiones en un contexto de alta volatilidad.
A futuro, los inversores deben estar atentos a las políticas económicas que el gobierno de Milei implemente, especialmente en relación con el salario mínimo y el empleo. Las próximas elecciones y la respuesta de la población a las medidas económicas también serán factores clave a monitorear. La capacidad del gobierno para estabilizar la economía y mejorar las condiciones de vida de la población podría influir en la percepción del riesgo país y en la atracción de inversiones extranjeras. La situación en Brasil, como principal socio comercial de Argentina, también puede tener un impacto en la economía local, por lo que se recomienda seguir de cerca los desarrollos en la región.
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