- Las importaciones totalizaron 6.033 millones de dólares en mayo, un 2,5% menos que el mes anterior.
- Las cantidades importadas vinculadas a la producción cayeron un 16% en mayo, mientras que las de consumo retrocedieron un 3,1%.
- El salario real en el sector privado ha caído un 5% entre agosto de 2025 y marzo de 2026, afectando la capacidad de consumo.
- Las importaciones 'puerta a puerta' aumentaron un 84,4% interanual en mayo, reflejando la política de apertura comercial del gobierno.
- La caída en las importaciones ha representado un ahorro de 455 millones de dólares en mayo en comparación con el año anterior.
- Se prevé una posible mejora en la actividad industrial y el consumo en el segundo semestre de 2026.
Las importaciones vinculadas a la producción en Argentina han registrado su séptima caída consecutiva, ubicándose un 20% por debajo de los niveles de 2023. En mayo, las cantidades importadas totalizaron aproximadamente 6.033 millones de dólares, lo que representa un retroceso mensual del 2,5%. Este dato se sitúa en mínimos desde diciembre de 2024, salvo por el registro de enero de este año. A pesar de que los precios de los bienes importados aumentaron un 7,6%, las cantidades importadas se hundieron un 13,6%, lo que refuerza la idea de un estancamiento en la actividad y la demanda interna.
La consultora Equilibra ha destacado que las compras relacionadas con la producción han caído un 16% en el último mes, mientras que las de consumo también han retrocedido un 3,1%. Este estancamiento se ha mantenido desde noviembre del año pasado, lo que indica una debilidad persistente en sectores clave de la economía argentina. La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia ha señalado que, aunque los insumos productivos están 20% por debajo de 2023, los bienes finales, que incluyen productos de consumo y vehículos, han crecido casi un 70%. Esta dinámica dual sugiere una sustitución de bienes intermedios por productos terminados, lo que podría tener implicaciones significativas para la producción local.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) ha mostrado caídas en dos de los primeros tres meses de 2026, y se estima que la economía ha cedido en abril, con señales mixtas en mayo. La caída del salario real en el sector privado, que ha disminuido un 5% entre agosto de 2025 y marzo de este año, junto con la pérdida de 120.000 empleos registrados, ha reducido la masa salarial y, por ende, la capacidad de consumo de los argentinos. Esta situación se traduce en una menor demanda de importaciones, lo que a su vez afecta la actividad económica general.
Por otro lado, el director de la consultora Outlier, Gabriel Caamaño, ha indicado que el estancamiento en las importaciones podría estar relacionado con la incertidumbre política que precedió a las elecciones legislativas. Sin embargo, economistas coinciden en que la principal causa de esta caída está vinculada a la evolución de la actividad económica. Abeceb ha señalado que ningún segmento de las importaciones ha crecido en términos de cantidades, reflejando la debilidad de la demanda interna. A pesar de esto, se prevé que la actividad industrial y el consumo puedan mejorar en el segundo semestre, lo que podría reducir el superávit comercial.
La caída en las importaciones ha representado un ahorro de 455 millones de dólares en mayo en comparación con el mismo mes del año anterior. La menor adquisición de piezas y accesorios de bienes de capital ha sido un factor clave en esta reducción, especialmente debido a la disminución en las compras de insumos para equipos de transporte. Este fenómeno puede estar relacionado con la reestructuración del sector automotriz, donde varias terminales han dejado de fabricar vehículos livianos para especializarse en pick-ups, lo que ha llevado a una caída en la producción local y en las importaciones de autopartes. A pesar de esto, las importaciones de bienes terminados han mostrado un aumento significativo desde que asumió el gobierno de Javier Milei, con un incremento del 84,4% en las importaciones "puerta a puerta" en mayo.
En resumen, la liberalización del comercio exterior, combinada con una actividad económica estancada, está cambiando la composición de la canasta importadora argentina. Esto se traduce en un mayor peso de los bienes terminados y una menor incidencia de insumos para la producción nacional. A medida que se avanza hacia el segundo semestre, será crucial observar cómo evoluciona la actividad económica y si se materializan las expectativas de mejora en el consumo y la producción, lo que podría tener un impacto significativo en las importaciones y el superávit comercial del país.
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