La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó un nuevo plan de desendeudamiento dirigido a aquellos ciudadanos que tienen deudas acumuladas en tarjetas de crédito o préstamos personales. Este programa está destinado a personas que hayan estado en mora por más de dos meses y que cumplan con ciertos requisitos, como tener ingresos anuales que no superen los 3,6 millones de pesos y no poseer más de un inmueble. La norma fue presentada por el legislador Leandro Santoro y recibió el apoyo de varios bloques, lo que permitió su rápida aprobación.

El programa se implementará una vez que se complete la reglamentación, que se espera esté lista en los próximos 30 días. Los beneficiarios podrán refinanciar deudas con el Banco Ciudad y, en algunos casos, con bancos privados que decidan adherir al programa. Esto es relevante en un contexto donde la morosidad crediticia ha ido en aumento, afectando a un porcentaje considerable de la población, aunque la Ciudad de Buenos Aires presenta una tasa de morosidad del 16,1%, significativamente menor que en otras provincias como La Rioja, donde alcanza el 35%.

El plan excluye a aquellos deudores que hayan comprado dólares durante el período de atraso y a quienes tengan deudas consideradas 'irrecuperables', es decir, aquellas que llevan más de un año sin pago. Además, se establecen límites en cuanto a la cantidad de activos que pueden poseer los solicitantes, lo que busca asegurar que el programa se dirija a quienes realmente lo necesitan. Este enfoque es similar al que han adoptado otras provincias, como Santa Fe, que también ha implementado medidas para ayudar a sus ciudadanos a salir de la morosidad.

Desde el punto de vista financiero, los nuevos créditos que se otorguen bajo este programa tendrán una tasa nominal anual máxima del 35% y un plazo mínimo de devolución de 24 meses. Sin embargo, las entidades financieras podrán ofrecer condiciones más favorables, lo que podría resultar en tasas más bajas o plazos más extensos. Este aspecto es crucial para los deudores, ya que les permitirá manejar sus obligaciones de manera más sostenible y evitar caer en un ciclo de endeudamiento.

A futuro, será importante monitorear cómo se implementa este programa y qué tan efectivas son las medidas para reducir la morosidad. La reglamentación que se espera en los próximos 30 días será clave para entender los detalles operativos del plan. Además, la respuesta de los bancos privados será fundamental, ya que su participación podría ampliar significativamente el alcance del programa y ayudar a más ciudadanos a salir de la morosidad. En un contexto donde la deuda promedio en la Ciudad de Buenos Aires es de 796.000 pesos, este tipo de iniciativas son esenciales para aliviar la carga financiera de las familias y fomentar un entorno económico más estable.