- México cayó al puesto 62 en el ranking de competitividad del IMD 2026, retrocediendo siete lugares desde el 2025.
- El país se posicionó en el lugar 39 en desempeño económico, pero en el 62 en eficiencia gubernamental, su peor resultado.
- Las debilidades en infraestructura y eficiencia gubernamental limitan el potencial de crecimiento y atractivo para la inversión extranjera.
- El informe del IMD destaca la importancia del nearshoring y la innovación para mejorar la competitividad de México.
- La próxima edición del ranking será crucial para evaluar la efectividad de las políticas implementadas por el gobierno mexicano.
México ha retrocedido siete posiciones en el World Competitiveness Ranking 2026 del Instituto de Desarrollo Gerencial (IMD), ubicándose ahora en el puesto 62 entre las economías evaluadas. Este descenso es significativo, ya que el país ocupaba el puesto 55 en la edición anterior. La caída en el ranking refleja un deterioro en la capacidad de México para generar y mantener un entorno favorable para las empresas, lo que podría tener implicaciones en su atractivo para la inversión extranjera y el crecimiento económico.
El desempeño de México en el ranking fue desigual, destacándose en el pilar de desempeño económico, donde se posicionó en el lugar 39. Sin embargo, su desempeño fue menos favorable en otros pilares, alcanzando el puesto 54 en eficiencia empresarial, 61 en infraestructura y 62 en eficiencia gubernamental, este último siendo su peor resultado. La eficiencia gubernamental, que evalúa aspectos como las finanzas públicas y el marco institucional, ha sido identificada como un área crítica que necesita mejoras significativas para fortalecer la competitividad del país.
Históricamente, México ha contado con ventajas competitivas como el tamaño de su economía y costos laborales relativamente bajos, que han favorecido su integración en cadenas de suministro globales y el desarrollo de sectores industriales orientados a la exportación. A pesar de estos activos, el informe del IMD señala que las debilidades en infraestructura y eficiencia gubernamental continúan limitando el potencial de crecimiento del país. La infraestructura, que incluye aspectos físicos y tecnológicos, se ha vuelto un punto débil que afecta la capacidad productiva de la economía mexicana.
Para los inversores, la caída en el ranking de competitividad de México podría ser un indicativo de un entorno de inversión más desafiante. La falta de mejoras en la eficiencia gubernamental y la infraestructura puede desincentivar la inversión extranjera directa, que es crucial para el crecimiento económico sostenido. Además, la identificación de desafíos como el nearshoring y la necesidad de innovación y desarrollo tecnológico resalta la urgencia de políticas que fortalezcan estos aspectos para mejorar la competitividad y atraer capital.
A futuro, es esencial monitorear las políticas que el gobierno mexicano implemente para abordar los desafíos identificados en el ranking. La capacidad de México para aprovechar oportunidades como el nearshoring dependerá de su inversión en infraestructura logística y en la capacitación de su fuerza laboral. La próxima edición del ranking será un indicador clave para evaluar si las medidas adoptadas están dando resultados y si el país puede recuperar posiciones en el ámbito de la competitividad global.
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